Viendo algunas películas y algunas series de TV, uno se pregunta aterrado cómo serán los guionistas que no consiguieron el empleo. No es difícil escuchar diálogos donde no faltan frases que se balancean entre lo absurdo y lo estúpido. Las más extremas de estas frases, una vez procesadas por el espectador, hacen entrar a éste en una dimensión diferente a la pretendida por el guionista con su diálogo, diferente incluso a aquella en la que se encuentra el propio guionista, hacen entrar al espectador en la dimensión de la gente normal, que habla normal y que se da cuenta de cuando menosprecian su inteligencia.

Son frases del estilo «no olvides que no sabes nadar«, que le dice uno de los protagonistas a otro (que no sabe nadar), previniéndole de los riesgos de hacer cabriolas y tonterías al borde del agua. De todas las formas que hay, y hay unas cuantas, para decirlo, esa es quizás una de las más estúpidas e irreales que cabe imaginar. Evidentemente, quien no sabe nadar es muy consciente de ello y el agua le infunde como mínimo respeto, cuando no miedo. Esa frase hace pasar por estúpido al que la dice y por más estúpido al que la escucha y no le llama la atención. Una alternativa más que decente y solvente, habría sido que el protagonista se lo dijera a otros personajes «cuidad de él, que no sabe nadar«, o incluso cuando en la escena solo estén el protagonista y el que no sabe nadar, una solución más plausible habría sido «es que ¿ya has aprendido a nadar?», o «a menos que hayas aprendido a nadar, será mejor que te apartes del agua«. Ya sabemos que el guionista tenía el objetivo de hacer saber al espectador que el otro personaje no sabe nadar y que hay cierto riesgo y que espera generar con ello cierta tensión y bla, bla, bla…, pero un poco de atención en los detalles no vendría nada mal.

Ejemplo de frase estúpida: «Vikingos, no olvidéis que os falta una pierna»

Esta frase en concreto, se puede escuchar en el segundo episodio de la serie recién estrenada Vikingos. En la que, por cierto, el personaje que no sabe nadar es fabricante de barcos, pero esta circunstancia es algo cuyo fuste que se verá más adelante, o eso cabe esperar.

En general, casi sin excepción, no es buena idea este tipo de soluciones en los diálogos, ya que suponen una falta de respeto al espectador. Es cierto que la presión del trabajo puede llegar a ser brutal, pero un buen profesional debe estar por encima de eso. Cuesta el mismo trabajo hilar una frase decente que una frase indecente. Para lo que en ocasiones se necesita tiempo (y algo más) es para darse cuenta de que la frase es indecente.

En resumen, una frase así queda tan mal por incongruente como poner en boca de uno de los guionistas de la serie Vikingos, no olvidéis que os falta una pierna, cuando avise a los otros guionistas (a quienes les falta una pierna) de que no es buena idea escribir diálogos tan malos por si hay que salir a la carrera huyendo de los espectadores enfurecidos.

Por lo demás, es justo y obligado decir que la serie Vikingos es bastante atractiva, al menos por el momento.

Vikingos, no olvidéis que os falta una pierna

Víctor J. Sanz