¡Sabotaje! Alguien intenta sabotear tu escritura. ¡Detengan al saboteador!

Alguien intenta sabotear tu escritura. No quiere que llegues muy lejos en el oficio. Te tiene manía y no quiere que triunfes. De hecho, ni siquiera te va a dejar terminar esa novela en la que has estado pensando tanto tiempo.

Ten un espejo a mano mientras lees este artículo

Antes de nada, comprobemos una cosa. Antes de buscar mucho más lejos al culpable de tan deplorable intención, asómate a un espejo e interroga a la persona que se refleja en él. Sé duro. Hazle todo tipo de preguntas. Céntrate en las relacionadas con las excusas que surgen rápidamente en tu cabeza cuando se te presenta la ocasión (y la intención) de escribir.

¡Qué tardes esas en las que, como una conjunción planetaria única en el milenio, se te presentan la ocasión, la intención y hasta el tiempo necesario para sentarte a escribir! Esa historia que lleva tanto tiempo contigo tiene que salir a la luz algún día. Hoy puede ser el día. Dispones todo lo necesario para sentarte a escribir cómodamente. Te rodeas de tus fetiches. Respiras hondo. Nada te hará cambiar de decisión. Nadie te hará cambiar de… Un momento, sí que parece que hay alguien que te hará cambiar de opinión.

De repente, recuerdas que tienes que ordenar ese cajón de la ropa de la otra estación que hace varias estaciones que no ordenas. De pronto, caes en la cuenta de que es un buen momento para mirar ese documental que hace tiempo que querías ver. No, no, no, espera, esa joya del cine clásico que siempre has querido ver; va a dejar de estar disponible en tu plataforma preferida. Ah, ¿que nada de eso ocurre? Menos mal. Pero, espera un momento, resulta que te acuerdas de aquella amiga tan querida a la que no ves desde hace…, ni lo sabes, pero vas y la llamas. Cuando contesta, compruebas que ni se acordaba de ti. No era tan amiga.

Lo tuyo es jugar un ratito con la consola para sabotear tu escritura

Atención, alguien intenta sabotear tu escritura

Este podrías ser tú mismo intentando sabotear tu escritura.

No, a ti no te pasa nada de todo eso. Tú eres diferente. Pero justo cuando decides sentarte a escribir, te enteras de que por fin está a la venta ese juego nuevo para la PlayStation. Seguro que tus amigos ya lo tienen y están jugando a todas horas. Cuando os veáis, ellos no pararán de hablar de ese juego y tú…, tú solo podrás hablar de tu novela. Te quedarás fuera. Mejor jugarás un ratito. Solo un ratito. Solo un ratito de dos o tres horas. Total, si tu novela puede esperar, ¿verdad?

Vale, perdona, ya no eres tan joven y a ti esas cosas no te van. Ya vas cumpliendo años y lo tuyo es más maduro, eres alguien más serio. Tú no te dejarás atrapar por ninguna de esas excusas. Tú prefieres el derrotismo. Sí, sí, el derrotismo. Te preguntas para qué tanto esfuerzo, si, total, luego es una selva vender un puñetero libro. Con suerte, te lo comprarán tus amigos y algún despistado que confunda tu apellido con otro que suene parecido. Total, para qué escribir, ¿verdad? Pues te diré algo, si escribes para que te compren, puede que estés trabajando en la dirección equivocada.

¿Escribir novelas? Lo que yo quiero es vender libros

Si escribes para vender, piensa mejor en un libro de autoayuda que en una novela. Después de todo, la gente no sabe que una novela es una ayuda mucho más valiosa que todos los libros de autoayuda puestos uno encima del otro. Si escribes para hacerte millonario, no te molestes en sabotear tu escritura, yo mismo puedo hacerlo desde estas líneas. Acércate un poco. Un poco más. Y baja la cabeza, que yo te vea bien la nuca. Tírate de la camisa por la espalda, descubre bien ese cogote. ¡Zas! Y ponte a escribir de una vez.

La escritura de verdad no va de vender, no va de hacerse millonario, no va de gustar a todo el mundo, no va de escribir lo que se vende. La escritura de verdad es otra cosa. Y lo sabes.

No bajes la guardia y ponte a escribir

¿Estás a salvo de todos estos sabotajes? Bien, te felicito. Pero no bajes la guardia, hay muchos estímulos que tu yo no escritor pondrá en el camino de tu yo escritor con tal de que tú mismo no te salgas con la tuya. Al fin y al cabo, por alguna razón has llegado hasta aquí y has leído este artículo.