La literatura no es en sí misma algo tangible, la literatura es más bien una forma de mirar la vida, es una forma de contar las cosas, ya comunes ya excepcionales. Si lo contado, si lo narrado es algo común y ordinario, la literatura, la forma de mirarlo, habrá de ser excepcional, pero si lo narrado es excepcional, la literatura habrá de ser aún más excepcional.

La literatura es, ante todo, una forma de mirar la vida enamorado

La literatura es, ante todo, una forma de mirar la vida enamorado

Pero ¿dónde habita la literatura antes de ser escrita?

La literatura habita en los ojos del escritor, esos ojos que miran de forma especial, esos ojos que sienten una realidad concreta y corriente, y saben transfigurarla en una realidad extraordinaria, cargándola de vida o, más bien, justo es reconocerlo, descubriendo ante otros, la vida que porta en sí misma esa realidad, esculpiéndola y moldeándola para mostrar ante los demás su más bella expresión.
Antes de ser papel es sentimiento, emoción, recuerdo, pasión, arrebato, vehemencia, ilusión, …
Antes de ser escrita es ideas, conjeturas, experiencias, pensamientos y suposiciones.
Antes de ser escrita es un regalo que recibe el autor y que personaliza para, a su vez, regalarlo a otros desde el corazón.
Antes de ser, ya existe de alguna manera, representado en sus padres, la mirada del autor y lo mirado, justo antes de que salte la chispa ya es, siempre estuvo ahí. ¿Acaso no existía América mucho antes de ser «descubierta»?
La literatura es la realización de un descubrimiento. La literatura es un acto público de amor secreto por el prójimo.
 

Víctor J. Sanz