La cocina de la narrativa

¿Y si la culpa la tuviera el lector?

¿Y si la culpa la tuviera el lector? Cuando escuchamos una opinión sobre un libro, casi nunca tenemos en cuenta a quien la emite. Acaso lo hagamos solo cuando hemos leído ese mismo libro y no tenemos la misma opinión que la que escuchamos. 

¿Y si la culpa la tuviera el lector?

Cuando terminamos de leer una novela y la narración nos deja una mala opinión, ¿quién tiene la culpa? Generalmente, de un sentimiento de frustración tiene la culpa quien lo siente. No se trata de otra cosa que de una expectativa defraudada, no cumplida o, al menos, no cumplida satisfactoriamente.

Muchas veces leemos un libro animados por la opinión positiva de alguien que lo ha leído antes. A veces es por todo lo contrario; que de todo hay. En cualquier caso, lo que dicen los demás sobre nuestra próxima lectura nos sirve de base para formarnos una opinión. A veces lo hacemos con tanto oficio y tesón que la lectura pasa a ser un proceso de comprobación. En ese proceso pretendemos comprobar si nuestro prejuicio sobre el libro estaba fundado o no.

Si el resultado es malo, nos sentimos defraudados. Entonces corremos a culpar a la persona que, directa o indirectamente, recomendó su lectura.

Si el resultado es bueno, corremos a recomendar la lectura a otras personas.

¿Cómo valoramos las opiniones sobre los libros leídos? ¿Y si la culpa la tuviera el lector? Clic para tuitear

Sin embargo, el libro sigue siendo el mismo que antes de leerlo. Igual de bueno, igual de malo, igual de bien escrito, igual de mal escrito: el mismo libro.

Desde luego, el lector no es culpable de la calidad del libro. Como mucho lo será de la calidad de sus propias expectativas. Porque, si de algo es dueño el lector es de sus propias expectativas. El autor del libro es responsable de la calidad del texto. El lector es responsable de las expectativas que tenía sobre su lectura.

Algunos libros deberían publicarse con un sello de «Lector, si no queda satisfecho es culpa suya». Clic para tuitear

Esas expectativas pueden ser muy grandes cuando son muchas las personas que recomiendan un mismo libro. Por tanto, la sensación de frustración puede ser también muy grande si el libro no cumple con lo esperado. Esto es lo que ocurre con los libros de muchos autores noveles que, aunque todavía no escriban muy bien, tienen muchos amigos. Esos amigos les hacen un flaco favor cuando recomiendan su libro de forma irreflexiva e inmisericorde. El problema se agrava cuando son los propios autores quienes piden y hasta exigen una opinión favorable para su libro.

En estos casos, el culpable es claramente el lector. Si confías plenamente en las opiniones de los amigos del autor, no puedes pedir garantías. Algunos libros deberían publicarse con un sello de «Lector, si no queda satisfecho es culpa suya».

Lector, antes de leer, es muy recomendable ojear y hojear el libro. Si el libro es digital y la plataforma de venta te permite leer las primeras páginas, no lo dudes, hazlo. Eso te permitirá entrever si lo que dicen las recomendaciones está fundado o no.

5 Comentarios

  • Merche
    septiembre 15th, 2017 · Responder

    Hola:

    Un artículo muy interesante y muy real. Totalmente de acuerdo con lo que has escrito. Además, la idea de ojear y hojear el libro es lo mejor que se puede hacer antes de decidirse. Ahí, lo que vayamos a comprar, ya depende de nosotros y de lo que hayamos leído.

    ¡Saludos!

    • victorjsanz
      septiembre 15th, 2017 · Responder

      Hola, Merche:
      Cuánto bueno por aquí.
      Muchas gracias por participar y enriquecer este espacio.
      Saludos.

  • Rosa Marina Cpos
    septiembre 15th, 2017 · Responder

    Pues si depende del lector y el gusto de cada quien.

  • Javier Valladolid Antoranz
    septiembre 17th, 2017 · Responder

    Es verdad que cada vez es más difícil conseguir compradores de la obra y a veces hasta lectores; con lo que los autores solemos sentir la necesidad de recibir críticas favorables y que destaquen; claro que no deberían ser irreflexivas y sin matices. Y por supuesto que la responsabilidad radica en el lector. El escritor trata de hacer el libro cómo lo considera más interesante, como le ha salido de dentro, con ciertas correcciones técnicas y con un planteamiento. Luego ya es el lector que valora si sintoniza con lo que esa obra gusta y demás. Por ejemplo, con una saga que hice, si el lector busca una historia pura y obvia del bien contra el mal se va a llevar un chasco porque es fantasía épica con toques de ciencia ficción y con villanos muy pulp y con toques satíricos y eruditos. Otra es una saga en verso de ciencia ficción con mil prismas, fanfics, espacios, reflexión y erudición, sin olvidar su gran presencia del código cinéfilo seriéfilo mezclado con el literario, con experimentalismo, contrastes y donde lo de menos es la guerra de partida y el enfrentamiento reiterado con ese enemigo que está presente en toda la saga. Si un lector busca una obra en prosa, totalmente clásica, de un único tema, que vaya a tiro hecho, sería completamente lógico que no le guste. Aparte de la cuestión de la calidad, que siempre puede influir. Las expectativas siempre están ahí; a mí me recomendaron mucho “La conjura de los necios”, que era divertidísimo, y yo lo leía y me parecía bastante tonto el tema y sin gracia; sólo yo soy responsable de mi impresión. Y ha habido libros que me han gustado hasta cierto punto; como el de “Intemperie”, que, en general, me gustó, pero me resultó mucho muy monótono en el segundo tercio de la novela; y ha sido la obra más importante de Jesús Carrasco hasta la fecha y de rotundo éxito de crítica y público.

    • victorjsanz
      septiembre 17th, 2017 · Responder

      Hola, Javier:
      Muchas gracias por participar con tu experiencia. Muy interesante, por cierto.
      Saludos.

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