Las listas de los libros más vendidos son un canto a quienes los venden y a sus aparatos mediático y de marketing.

¿Los libros más vendidos o los libros más leídos?

Las listas de los libros más vendidos son un canto a quienes los venden y a sus aparatos mediático y de marketing.Los libros más vendidos es ya una frase hecha, un formulismo. Los libros más vendidos es también una sección fija en muchas publicaciones tanto en papel como digitales. En ella se hace recuento de aquellos títulos que han sido los más vendidos en un periodo determinado de tiempo. Pero, a pesar de que tal vez eso sea lo que pretende transmitir tal lista, ¿debe entenderse que estos libros más vendidos, son también los más leídos?, de ninguna manera.

Para completar la lista de los libros más leídos sería necesario añadir, los libros más solicitados en las bibliotecas, los libros más pirateados, los libros más prestados y, ¿por qué no? los libros más robados. Es más, si la idea es la de listar los libros más leídos, también habría que incluir los libros más releídos. Y eso sin contar con que una relectura no es lo mismo que volver a leer, pues nunca se lee el mismo libro dos veces.

Las listas de los libros más vendidos son un canto a quienes los venden y a sus aparatos mediático y de marketing.

Se podría decir que hay libros entre los más vendidos que, tal vez no estén ni cerca de estar entre los libros más leídos. Los libros más vendidos tampoco tienen correspondencia obligada con los libros más interesantes o de mayor calidad. Los de la lista de más vendidos, podrían ser los libros con más aparato mediático; los libros de las personas más (tristemente) famosas; o los libros de los autores más famosos, que parecen tener asegurada su parte del presupuesto de los más comprados y su espacio en cada biblioteca. Se unen a todos estos casos, los libros de moda, aunque estos, para bien o para mal y por una u otra razón, sí que podrían estar en ambas listas de libros, la de los más leídos y la de los más vendidos.

Otros grandes ausentes de estas listas son los libros más deseados pero no comprados porque la crisis ha ordenado las prioridades de muchas personas en fila india en un pasillo muy, muy estrecho.Teniendo en cuenta las dificultades que entraña la obtención de información fiable en cada caso, comprendo que es difícil que se pueda confeccionar periódicamente una lista de los libros más leídos.

Parece claro pues, que las listas de los más vendidos son más un canto a quienes los venden y sus aparatos mediático y de marketing, que un canto a las letras en sí, que son las que deben ser cantadas.

Escribir para vender

Escribir para vender. Se equivocan quienes focalizan todos los esfuerzos de los escritores noveles en la idea de que hay que escribir lo que sea y como sea para vender.Soy consciente de que lo que sigue puede no gustar a muchos, pero creo que debo escribir al respecto de esa corriente actual, verdadero vendaval diría yo, de gente que, literalmente, escriben como sea y lo que sea para vender, con tal de vender, y lo hacen literalmente, no confundir, por favor, con “literariamente”, son términos distintos y muy distantes en este ejemplo.

Y no solo existe gente que escribe lo que sea (o les escriben lo que sea) con tal de vender. Ya hemos visto que el título más vendido es el firmado por esa gran literata conocida como Belén Esteban, que incluso ha conseguido que gente a la que nos importa un pimiento lo que haga, terminemos aunque no queramos, hablando de ella. No solo existe este tipo de gente que hacen lo que sea para vender, existe una verdadera legión de personas que piensan que en su interior se esconde un maestro de la literatura al que solo le falta un poco de pulimento y frotar y frotar hasta que salga el genio que llevan dentro. Y frotan y frotan, y no dejan de frotar. Y cuando están en ello, incluso cuando han tirado la toalla, aparece alguien, o se cruzan con alguien, o les asalta alguien en las redes sociales con la bandera de la venta, coreado con cánticos que prometen ventas, escribe lo que sea, que ya lo venderemos. Vende, vende, vende,  escribe y vende parecen decir. Venderás tu libro, prometen.

Vivimos una época en la que proliferan pretendidos genios de la escritura que han sido convencidos de que lo son por gentes que les han metido en la cabeza la idea de que todo lo que se escribe se puede vender, de que todo vale en la escritura si es para vender. 

Creo que fue el gran Jardiel Poncela quien dijo que “cada español tiene al menos una comedia escrita y guardada en el cajón de su mesilla”, pero ¿de verdad que hay tanta gente que cree que esa comedia (valga obra o novela en este contexto) es de primera?, ¿que es publicable?, incluso ¿que es vendible?

Desde luego, cada uno es libre de creer lo que quiera y de dejarse engañar como prefiera, pero aunque fuera cierto que se todo se puede vender, yo me pregunto, ¿para eso se escribe hoy en día?, ¿para vender?, ¿como sea?, ¿a costa de lo que sea? Por supuesto que está bien ingresar algún dinero por el trabajo de crear, no lo pongo en duda, pero si el objetivo primero (por no decir único) es vender el resultado del trabajo, éste estará supeditado a condiciones de partida que limitarán, y no poco, su posible calidad.

No falta quien dice y defiende sin rubor: “la cuestión es vender, aunque la obra no contenga nada de literatura”. Flaco favor hace esta gente al asunto de la escritura, al asunto de la literatura, al asunto, en fin, del arte.

¿Se vende el arte?, sí, sin duda. ¿Deja de ser arte porque se venda?, en absoluto. Pero mucho más allá de la estadística y de la lógica, parece más que evidente que no todas las comedias que “los españoles guardan en sus mesillas” son obras maestras, ni todo lo que se escribe es vendible, ni todo lo que se vende es interesante o útil (no hablemos ya de literatura).

En todo esto, lo peor es que no hay pudor ninguno en mezclar literatura que nació con el objetivo y la aspiración de convertirse (o mantenerse) en arte con escritura que nació con el objetivo de la venta.