5 razones para corregir mi novela

5 razones y media para corregir mi novela

5 razones para corregir mi novela¿Por qué tengo que corregir mi novela (si yo escribo muy bien, que me lo ha dicho mi mejor amigo, mi madre y mi tía Enriqueta)?, ¿qué autor novel no se ha preguntado esto alguna vez?

Son muchas las razones por las que una novela debe ser revisada por un profesional antes de ofrecérsela a los lectores.

Vamos a ver hoy…

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  1. Porque no le puedes pedir a los lectores que dediquen varias horas de su vida a leer un texto por el que tú ni tan siquiera te has tomado la misma molestia.
  2. Porque siempre vas a descubrir fallos (pequeños y grandes) que te hubiera gustado corregir antes de publicar.
  3. Si es tu primera novela porque también es tu carta de presentación ante los lectores y ante el mercado en general. ¿Quieres que en tu tarjeta de visita ponga cualquier cosa? Si lo que pone en tu tarjeta de visita no suscita el suficiente interés y no está expresado con un nivel mínimo de belleza, ni lectores ni editoriales querrán volver a saber de ti. Si no es tu primera novela, con mayor motivo. Aunque a estas alturas ya sabrás qué consecuencias tiene no haber corregido tu primera novela. A estas alturas ya sabrás que todo esfuerzo por dar al lector lo mejor es siempre poco.
  4. Porque las editoriales están cansadas de recibir manuscritos y originales que no se tienen en pie más allá de las primeras páginas, y eso suponiendo que hayan aguantado leyendo la primera página completa. Enviar a una editorial un texto sin corregir es un insulto que te haces a ti mismo. Y de quien no se respeta a sí mismo no se puede esperar que respete a los lectores.
  5. Porque una buena corrección te ayudará a distinguirte y distanciarte de las obras y los autores que son tu competencia directa. Por eso mismo, no te limites a pedir que te hagan una revisión ortotipográfica y de estilo, exige además una revisión literaria que te ayude a detectar los puntos débiles de tu obra y que te proponga alternativas para paliarlos o minimizarlos si no son evitables; y que te permita saber cómo puedes sacarle el mejor partido.

Bonus track: Porque es lo que hacen los autores que triunfan y si ellos necesitan ser corregidos, imagínate los que todavía no triunfan.


Si quieres recibir un presupuesto para la revisión literaria de tu novela, utiliza este formulario.

Si quieres mejorar en tu escritura, te esperamos en los cursos de formación para escritores de Scribere Servicios Editoriales.

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5 consejos para encontrar tu estilo literario

Se suele decir que el estilo literario es la voz propia de cada escritor, su manera particular de decir las cosas. El estilo es el conjunto de las palabras que se usan y sus combinaciones, pero también es el conjunto de las que no se usan, de las que nos resistimos a usar. El estilo es la forma en que se yergue el contenido de la obra ante los ojos expectantes y ansiosos del lector.

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5 consejos para encontrar tu estilo literario

  1. Tu estilo es un país por descubrir, siguiendo las huellas de otros descubridores no vas a descubrir tu estilo. Por lo tanto debes huir de los lugares comunes y de los clichés como de la peste. Si los utilizan tantos escritores, no serás muy original utilizándolos tú también.
  2. Huye también de esas “frases geniales” copiadas a otros autores. Si acabas de descubrir un “silencio atronador” en una novela que estés leyendo, no te limites a copiarlo, busca tu propia versión de ese “silencio atronador” que es ya tan familiar.
  3. Describe a tus personajes de forma original. No te limites a hacer una ficha policial de ellos para mostrársela a los lectores. Limítate a señalar lo excepcional. Si tus personajes son de estatura media, no te molestes en darle ese dato al lector, no se molestará en retenerlo, salvo que sea imprescindible para comprender el relato y además de lo digas de una forma muy original. Así que, a trabajar, busca esa forma original de decírselo.5 consejos para encontrar tu estilo literario
  4. Lucha contra la monotonía. No dejes que tus frases se construyan siempre de la misma manera y con la misma música. Varía de vez en cuando, rompe esa monotonía con otro orden de los elementos de las frases, con frases más cortas o con frases más largas.
  5. No te esfuerces en escribir “tu versión de…”, tu mejor relato no ha sido escrito antes, así que no esperes encontrarlo en tu versión de una historia ya contada. Busca tu propia historia o, quién sabe, déjate encontrar por la historia que tienes que escribir y escríbela a tu manera.

Si quieres que te ayude a encontrar tu estilo literario, te espero en el taller “El lenguaje literario” que imparto en la Escuela de Formación de Escritores.

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5 apuntes y medio para planificar tu novela

Cuando un autor novel aborda el trabajo de redacción de una historia, tiene muy claro qué escribir y cómo va a hacerlo (¿o no tanto?), y se lanza a la tarea sin haber pensado siquiera un poco acerca de la estructura argumental sobre la que se irá desarrollando el relato.

Para aquellos que se hayan visto superados por las dudas y se hayan visto obligados a abandonar un proyecto…


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5 apuntes y medio para planificar tu novela:

  1. QUÉ. Antes siquiera de empezar a escribir la historia debemos tener claro algo que nos suelen preguntar los lectores potenciales: ¿de qué va tu historia? Solo si sabemos responder a esto sin caer en una disertación de más de media hora, podemos estar seguros de que estamos en el camino correcto.
  2. CÓMO. Después del qué vamos a abordar el cómo. Debemos tener claro cómo vamos a contarlo: el orden, la intensidad, los clímax narrativos, la distribución de los puntos de giro, la aparición de los personajes, la voz narradora…
  3. DÓNDE. Una vez que tenemos claro el qué y el cómo vamos a trabajar el dónde. Es posible incluso, que el qué y el cómo ya traigan bastante información acerca del dónde, pero ahora es turno de trabajar sobre este apartado, buscar localizaciones (reales o no), documentarlas, tomar notas, hacer aproximaciones de las descripciones que más tarde formarán parte de la narración…
    5 apuntes y medio para planificar tu novela. Para aquellos que se hayan visto superados por las dudas y se hayan visto obligados a abandonar un proyecto... Aquí van 5 apuntes y medio para planificar tu novela:
  4. CUÁNDO. Este apartado puede no tener un peso importante en muchas novelas, pero allí donde lo tenga, como por ejemplo una novela histórica o una de cualquier género situada necesariamente en una época concreta, debe ser mimado igual que los demás apartados. Requiere documentación, acopio de términos apropiados al contexto o una lista negra de términos o expresiones (y personajes o ubicaciones) que constituirían un anacronismo que invitaría al lector a cerrar nuestro libro y abrir otro. Más que una lista negra, esta lista de anacronismos a evitar debería constituir en la mente del autor una línea roja que no traspasar.
  5. QUIÉN. Si parecía que ya lo teníamos todo, nos falta aún el quién, que no siempre resulta tan evidente por más que tengamos a los personajes presentes en nuestra vida casi como si fueran de la familia. Con todo el escenario que nos proporcionan los elementos tratados en los cuatro puntos anteriores, la elección de los personajes se hace más fácil, ya que se reduce considerablemente el espectro de los que resultarían ideales para habitar el relato.

El porqué contamos esa historia y no otra tampoco habrá que perderlo de vista, pues nos servirá de brújula durante el proceso de redacción.


Si quieres profundizar sobre estos y otros apuntes imprescindibles para organizar tu proyecto narrativo, te espero en el taller La planificación de la novela, que imparto en la Escuela de Formación de Escritores. En él abordamos todo lo que necesitas saber para planificar tu novela eficazmente. Y, si quieres, podemos hacer el taller con tu propio material narrativo, con ese proyecto que un día abandonaste y que te gustaría ver terminado.

5 apuntes y medio para planificar tu novela

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(IV) Errores comunes de los escritores noveles

(IV) Errores comunes de los escritores noveles ►

Hasta ahora hemos repasado nueve de los errores más frecuentes de los escritores noveles, hoy vamos con una nueva entrega de esta serie: Errores comunes de los escritores noveles (IV)

10) Los posesivos. Cuando estamos describiendo las acciones de un personaje, en una redacción fluida, sin grandes parones, es posible que se nos cuele algún posesivo cuando con un artículo se hubiera resuelto perfectamente la frase. Por ejemplo, en la frase Antonio abrió sus ojos, el posesivo solo tendría verdadero sentido y sería casi irreemplazable si estamos en un contexto con carga poética o si Antonio ejerce de cirujano oftalmólogo o de sádico asesino en serie. En realidad, sería suficiente y más correcto decir Antonio abrió los ojos. Este uso de los posesivos se da también en frases como Bernardo levantó sus brazos o en casos más llamativos como María se tocó sus piernas, en que el reflexivo ya incorpora la idea de que las piernas que toca van a ser las suyas. Mientras escribimos no solemos reparar en detalles como este uso de los posesivos, pero no es admisible que sobrevivan a la revisión más liviana que podamos hacer del propio texto.

Errores de escritores noveles. Error nº10: Los posesivos superfluos. Clic para tuitear

(IV) Errores comunes de los escritores noveles

11) Viajes en el tiempo. O mejor dicho, viaje por los tiempos verbales. Es error frecuente en algunos autores el cambiar de tiempo verbal durante la narración. Pasando de narrar en tiempo presente a narrar en tiempo pasado o viceversa, o alternativamente, o de forma arbitraria. Al igual que el error número diez, este no debería sobrevivir a la menos ambiciosa de las revisiones de nuestro escrito.

Errores de escritores noveles. Error nº11: Viajes en el tiempo. Clic para tuitear

12) Personajes desechables. Cuando el autor novel está muy emocionado con la idea de su obra, con su planteamiento, con su planificación (si es que es de los que prefieren planificar), o ya directamente con su redacción, suele desatender aspectos delicados que dejan en evidencia cierto grado de impericia que, por fortuna, también es fácilmente subsanable. En ocasiones, los autores olvidan insuflar vida en sus personajes y los dejan a su suerte, convertidos acaso en una exigencia del guion, en un accidente, en un apuntador que dice, ¡qué casualidad!, las frases que el otro personaje necesita exactamente para soltar su discurso que, también casualmente, viene cargado de informaciones que el autor estaba deseando soltarle al lector.

Errores de escritores noveles. Error nº12: Personajes desechables. Clic para tuitear


No te ofendas si te has sentido identificad@ con alguno de estos errores, todos los hemos cometido en los primeros escritos. Que se sepa aún no ha nacido un solo escritor libre 100 % de errores.

Si quieres evitar cometer estos y otros errores noveles, puedo ayudarte con los talleres de narrativa que imparto en la Escuela de Formación de Escritores.


Ver todas las entradas de: “Errores comunes de los escritores noveles

Comprar el libro «Errores comunes de los escritores noveles y cómo evitarlos», donde encontrarás muchos más errores y consejos.

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5 pilares del conflicto narrativo

Una buena historia de ficción no solo debe tener personajes bien diseñados, ubicaciones bien ambientadas, o hechos interesantes y curiosos, entre otras cosas, sino que además debe contar con un buen conflicto narrativo, motor de toda ficción.

Pero ¿qué hace falta para tener un buen conflicto narrativo?


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5 pilares del conflicto narrativo:

  1. El conflicto interno. El personaje protagonista debe albergar en su interior dos fuerzas opuestas lo suficientemente equiparadas entre sí como para que cada uno de sus enfrentamientos genere una incertidumbre en el lector. Este conflicto interno puede y debe ser utilizado por el autor para crear una mayor tensión narrativa en determinados momentos en que el protagonista enfrenta los retos más significativos de su odisea. Un personaje sin un solo conflicto interno no permitirá
  2. Fuerzas comparables. Las fuerzas opuestas que se enfrentan y dan lugar al conflicto narrativo, deben ser fuerzas comparables; tanto las fuerzas que se enfrentan en el interior del personaje como las que el propio personaje representa frente a otros que representan las opuestas.
  3. Asequible para el lector. Todo conflicto, ya sea a nivel interno, como a nivel social, como a nivel superior, debe ser comprensible y asequible para el lector. Nada que pueda resultar ajeno por completo al lector atraerá y mantendrá su atención.
    5 pilares del conflicto narrativo
  4. Asequible para el protagonista. Pero el conflicto también tiene que ser asequible para el protagonista. Con independencia de si lo consigue o no, el conflicto debe poder ser superado por el protagonista. De cara a la tensión narrativa es imprescindible dejar claro al lector que el protagonista tiene posibilidades de éxito pero también de fracaso.
  5. Contenedor de enseñanzas. Un buen conflicto narrativo debe ser contenedor de enseñanzas valiosas para el lector. Tanto si el protagonista sale victorioso como si sale derrotado del conflicto narrativo en el que se halla inmerso, la propia lucha, y la exposición que de ella hace el narrador, deberá servir al lector una serie de enseñanzas sobre la vida y sobre el ser humano.

Si quieres profundizar en el conflicto narrativo te espero en el taller El conflicto narrativo, que imparto en la Escuela de Formación de Escritores. En él abordamos todo lo relacionado con la expresión del conflicto narrativo en la novela.

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Los 3 niveles del conflicto narrativo

En muy diferentes intensidades, toda obra literaria contiene la versión —y su resolución— que de un conflicto narrativo tiene su autor.

Pero ¿qué es el conflicto narrativo?

El conflicto narrativo no es otra cosa que el enfrentamiento entre dos fuerzas, de naturaleza opuesta u opuestas por tener un objetivo en común. La naturaleza de esas fuerzas implicadas permite establecer una clasificación básica de los tipos de conflictos narrativas que uno espera encontrar en toda buena obra.


Estos son

los 3 niveles del conflicto narrativo:

  1. El conflicto interno, que se da cuando las fuerzas que se enfrentan —pero también la resolución— residen en el interior del personaje protagonista. Y de ambas participa en una intensidad suficiente como para que se pueda plantear un conflicto entre ellas sin que se entrevea la supremacía de la una o de la otra.
  2. El conflicto social, que se da cuando las fuerzas que se enfrentan son, de un lado, el protagonista y, de otro, un antagonista, que puede ser otro individuo o un grupo social o toda la sociedad.
  3. El conflicto superior, que se da cuando las fuerzas en lucha son el protagonista —y todo cuanto este represente— y las fuerzas superiores al individuo, como las de la naturaleza, el tiempo, la muerte o el destino.

los 3 niveles del conflicto narrativoUna buena historia contendrá al menos un conflicto de cada uno de estos tres niveles. Y es deber del narrador hacer avanzar al lector hacia la resolución de cada conflicto al mismo ritmo que avanza la obra, es decir, que cada elemento incluido en ella contribuya en mayor o menor medida a la resolución de dichos conflictos.

Para saber más sobre el conflicto narrativo:

El conflicto narrativo I, aproximación

El conflicto narrativo II, ámbito


Para profundizar en todo lo relativo al conflicto narrativo y cómo expresarlo y sacarle el mayor partido en una novela, te espero en el taller El conflicto narrativo que imparto en la Escuela de Formación de Escritores.

Los 3 niveles del conflicto narrativo

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5 cosas que delatan a los ‘personajes noveles’

En las obras de los autores noveles se repiten con cierta frecuencia unos patrones de diseño o de presentación y desarrollo de los personajes que delatan a estos como ‘personajes noveles’.

Por suerte, la mayoría de los fallos de diseño o de desarrollo son subsanables de una manera sencilla y asequible al más perezoso y desentendido de los escritores.


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5 cosas que delatan a los ‘personajes noveles’:

  1. Los personajes noveles dan explicaciones sin que se las pidan, a veces en forma de respuestas que nada tienen que ver con las preguntas que otro personaje les hace, solo porque son necesarias para el avance de la trama. Nada más fácil que poner en boca del otro personaje las preguntas correctas, además, claro está, de que esas preguntas se integren con naturalidad en el diálogo.
  2. Los personajes noveles saben qué es lo siguiente que tiene que decir el personaje con quien mantiene un diálogo y le hace el favor de darle el pie. Una forma habitual de este fallo es cuando el personaje novel anticipa su reacción a algo que todavía no ha ocurrido pero va a ocurrir. Como por ejemplo mostrarse asustado o alegre por algo que todavía no ha ocurrido, ni sabe, ni siquiera sospecha.Personajes noveles
  3. Los personajes noveles hacen o dicen cosas “sin pensar” o “sin saber por qué”. Esto se da cuando la única explicación posible a esas palabras o acciones de los personajes son las necesidades del guion que el autor tiene en la cabeza. La forma es más o menos así: “Sin saber por qué, Antonio se guardó en el bolsillo aquella fotografía” (que hacía años que tenía encima de la mesilla, y se la guarda con marco y con todo). Si Antonio no sabe por qué se la guardó, será el lector quien no tarde en descubrirlo y, por lo común, con malas consecuencias para el autor.
  4. Los personajes noveles conocen perfectamente las necesidades del narrador y le ayudan explicando con todo detalle al lector qué piensan o por qué actúan así los demás personajes o incluso ellos mismos. Una variante muy interesante es cuando los personajes noveles se sientan junto a otro personaje a contarle su vida sin venir a cuento solo para ser amable con el narrador y ahorrarle trabajo.
  5. Los personajes noveles no hablan de forma natural, sino que toman prestado el lenguaje de otros entornos, como por ejemplo los medios de comunicación o, peor aún, escritos ensayísticos o académicos, lo que los hace pasar por auténticos pedantes a quienes el lector se puede ver abocado irremediablemente a odiar. Un caso frecuente es cuando el personaje dice frases de este estilo: “Le he preguntado al comisario de policía por lo sucedido y se ha mostrado reacio a hacer declaraciones”. A menos que ese personaje sea periodista, ejerza como tal y esté trabajando en el momento de decirlo, lo más probable es que no le quede bien hablar así. Y a veces, ni siquiera es necesario que el lenguaje sea demasiado rebuscado ni complejo, basta una forma especial de decir las cosas poner en evidencia a los personajes noveles. Un caso especial de esta falta de naturalidad en los personajes noveles es cuando de su diálogo solo se puede deducir que siempre quisieron ser poetas… pero nunca lo consiguieron.

Si quieres aprender a evitar estos y otros fallos de los personajes noveles, te espero en los talleres de La construcción del personaje que imparto en la Escuela de Formación de Escritores.


5 cosas que delatan a los ‘personajes noveles’

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5 ideas para evitar la caída de la tensión narrativa

Hay ocasiones en que a pesar de tener una buena idea sobre la que montar una historia y de haber planificado esta razonablemente bien, el autor novel se encuentra con el problema de que la tensión narrativa que había planeado resulta un poco más difícil, de lo que había previsto, de conseguir y, sobre todo, de mantener. Incluso teniendo experiencia no es difícil arruinar un buen clímax narrativo.


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5 ideas para evitar la caída de la tensión narrativa:

  1. Evita las frases demasiado largas, tanto las de los diálogos como las que incluyas en las acotaciones. Después de un ¡Oh, Dios mío!, no parece razonable hacer una acotación de dos líneas explicando la entonación o el énfasis con el que habla el personaje, ni tampoco explicando cómo se lo toman los demás.
  2. Evita que el narrador se explaye dando más explicaciones de las imprescindibles acerca de por qué el personaje ha dicho lo que ha dicho o ha hecho lo que ha hecho. Y por supuesto, evita poner al villano a explicar sus planes detenidamente.5 ideas para evitar la caída de la tensión narrativa
  3. Evita largos lapsos de tiempo entre la exposición del material que conduce al clímax y su culminación, el lector podría perder el interés. Puede darse el caso de que, antes de exponer ese clímax, necesites explicar algo imprescindible para entenderlo, haciendo un inciso, tal vez un flashback…, pero evita que sea demasiado largo o demasiado tangencial como para que el lector se quede a esperar el desenlace.
  4. Evita dejar cabos narrativos sueltos en el tejido de un clímax. Todo aquello de lo que te has servido para tejerlo debe tener su reflejo y su avance en la resolución del mismo. Esto no quiere decir que en cada clímax cierres todas las tramas y subtramas implicadas, sino que es bueno que en cada clímax se certifique el avance de todo el tejido narrativo que le ha servido de base.
  5. Evita los monólogos interiores en el camino hacia ese clímax. Y si un monólogo interior se hace imprescindible en ese camino, procura que no sea demasiado largo, sino simplemente revelador de la tensión narrativa que pretendes.

Para profundizar en este tema de la tensión narrativa te espero en los talleres de Planificación de la novela y El conflicto narrativo, que imparto en la Escuela de Formación de Escritores.


5 ideas para evitar la caída de la tensión narrativa

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5 cosas que aburren a los lectores de novela

Uno de los principales objetivos de todo buen narrador es el de mantener la atención de su público y, curiosamente, es una de las cosas que antes pierden de vista algunos autores cuando se empeñan en pagar con el lector lo que no se pueden cobrar por otro lado.

Aquí van 5 cosas que aburren a los lectores de novela y que en mi opinión es recomendable evitar:

  1. El panfleto político. En obras que no tienen un trasfondo político que pudiera justificarlo, y especialmente cuando se da en alguna forma de ventriloquia, que lleva al autor a utilizar a uno o varios personajes, casi violándolos, para soltar por su boca esa soflama para la que él mismo no encuentra público en otro foro. Estos autores no caen en la cuenta de que un lector también tiene la potestad de cerrar el libro más pronto que tarde.5 cosas que aburren a los lectores - interior
  2. El interminable monólogo interior. Un buen monólogo interior termina donde empieza el lucimiento formal del escritor. Todo monólogo interior debe servir para dar a conocer mejor al personaje al lector, sus miedos, sus angustias, sus dudas, sus temores, sus seguridades, sus esperanzas, pero no para soltar una perorata del autor con aspiraciones de tratado de sociología.
  3. Las explicaciones pormenorizadas de las situaciones previsibles. Tanto de las situaciones previsibles como de las situaciones que ya se han resuelto y de las que ya no hay nada más que explicar, y menos para lucimiento del ingenio del escritor.
  4. La descripción administrativa. Esos pasajes descriptivos en los que el autor parece estar poseído por el espíritu de Galdós y se empeña, aunque no sea en absoluto necesario, en describir cada pelo y cada señal del escenario donde transcurre la acción. Esto, lejos de meter al lector en la historia, lo saca de ella, pero a patadas.
  5. La inacción. Hay novelas en que la acción no es que sea rápida o lenta, sino que simplemente está ausente. Esas novelas en que no pasa nada hasta la página 100 pueden hacer caer muy fácilmente al lector en un aburrimiento casi absoluto.

Con toda seguridad habrá una larga lista de cosas que aburran a los lectores, quizás casi tantas como lectores, pero estas cinco me parecen bastante destacables.

Si quieres aprender a evitar en tus novelas estas 5 cosas que aburren a los lectores (entre otras muchas), podemos seguir hablando de ello en el taller Integral de Novela de la Escuela de Formación de Escritores.

Deja tu comentario si hay alguna cosa que te aburre en una novela y que no puede faltar en la lista.


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Formas de presentar los personajes de tu novela: el lenguaje corporal

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Formas de presentar los personajes de tu novela: el lenguaje corporal La que presentamos hoy es una de las formas más sutiles pero también más difíciles de poner en práctica para los escritores noveles. Hoy hablaremos de la forma de presentar los personajes de una novela mediante su lenguaje corporal.

En un producto audiovisual, el lenguaje no solo tiene otra consideración, sino que resulta mucho más potente y fácil de usar y, además, puede llegar a salirse incluso del campo de competencias del escritor; pero cuando hablamos de lenguaje corporal de los personajes de una novela, la cosa resulta bien distinta.

Si visualizamos el texto de una obra de teatro, el lenguaje corporal viene casi siempre marcado en las acotaciones por el autor y en una novela no ha de ser muy distinta la forma de referirse a ello. Tanto si va incluido en un párrafo narrativo, como si va dentro de la acotación de un diálogo, toda referencia al lenguaje corporal debe hacerse con suma precisión y de forma totalmente inequívoca para que tenga el resultado deseado.

Desde luego, no resulta un buen uso de estas referencias al lenguaje corporal el hecho de incluirlas en todas y cada una de las acotaciones, al contrario, dosificarlas adecuadamente puede tener efectos amplificados en el lector. Para mostrar, por ejemplo, un personaje que resulta amenazador para los demás personajes, el autor no puede estar refiriéndose a un gesto que represente esa amenaza cada vez que el personaje abre la boca, pero bastará con que lo utilice en el momento adecuado para que el lector siempre mire del mismo modo a ese personaje hasta que se le diga lo contrario o el contexto sea suficientemente explícito de otra consideración.

Además de las circunstancias propias del personaje, el autor también podrá manejar otros elementos circunstanciales como son los demás personajes y las situaciones por las que pasen, para explotar adecuadamente toda referencia al lenguaje corporal.

Decía al principio que es un arma muy sutil pero eso no quiere decir que el lector no vaya a recibir el mensaje, sino que ese mensaje puede llegarle de forma inadvertida y más disimulada. Por el mismo motivo es una de las formas de más difícil uso por los autores noveles.

También se puede practicar el lenguaje corporal sugerido. Es aún más difícil de materializar, pero puede llegar a sugerirse cierto lenguaje corporal al lector, mediante signos de puntuación, especialmente los puntos suspensivos, pero también las interrogaciones. La forma en la que un personaje hace una pregunta o deja algo en el aire puede ser muy representativa de cómo lo está diciendo, de qué gesto o postura tiene al decirlo. Por ejemplo, una pregunta formulada con demasiada precaución cuando aparentemente nada lo justifica, puede conseguir que el lector se imagine al personaje con las cejas arqueadas o con una mirada taimada y sabedora de antemano de la contestación que recibirá, matices que dependerán casi por completo del contexto de la escena.

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