No fueron suficientes todos los esfuerzos que Manuel derrochó durante toda su vida.

No fueron suficientes tantos años de privación

[Relato] Dedicado a quienes han de enfrentarse al frío sin medios para combatirlo.

No fueron suficientes cuarenta años deslomándose día tras día a cambio de un salario-limosna. No fueron suficientes todos los desvelos, ni todos los madrugones. Ni todos los esfuerzos, ni todos las tensiones. No fueron suficientes todos los problemas, ni todos los sinsabores.

No fueron suficientes todos los desvelos, ni todos los madrugones, ni todos los esfuerzos, ni todas las tensiones. No fueron suficientes todos los problemas ni todos los sinsabores. Ni todos los años de privación. No fueron suficientes.

No fueron suficientes todos los desvelos, ni todos los madrugones, ni todos los esfuerzos, ni todas las tensiones. No fueron suficientes todos los problemas ni todos los sinsabores. Ni todos los años de privación.

No fueron suficientes todas las protestas ni todas las manifestaciones, no fueron suficientes todas las palabras bien dichas ni todos los golpes mal recibidos. No fueron suficientes todos los buenos modos desplegados ni todas las malas respuestas recibidas.

No fueron suficientes todos los papeleos ni todas las solicitudes. No fueron suficientes todos los trámites realizados ni todos los recursos presentados.

No fueron suficientes todas las promesas, ni todos los gestos. No fueron suficientes todas las llamadas de auxilio, ni todas las respuestas pendientes de recibir. No fueron suficientes.

No fueron suficientes todos los portales de la ciudad, ni todas las paradas de autobús, ni aún todos los bancos, ni todos los rincones resguardados.

No fueron suficientes dos pares de calcetines, ni dos pares de guantes. Ni un par de abrigos, ni un par de gorros de lana. No fueron suficientes tres bolsas de plástico, ni cuatro cajas de cartón. Nada fue suficiente para Manuel.

No fueron suficientes todos los años de privación. No fue suficiente privarse de vivir para intentar vivir.

No fueron suficientes toda la vida, ni toda el alma de Manuel. No fueron suficientes.