Nuevo libro ‘Tu factoría de historias’

Nuevo libro ‘Tu factoría de historias’ >>

Nuevo libro 'Tu factoría de historias' >> Ya está disponible mi nuevo libro 'Tu factoría de historias'.  'Tu factoría de historias' es un libro-taller para aprender a escribir novela. Con él obtendrás y practicarás los conocimientos necesarios para escribir novelas de forma autónoma.  En el taller se abarca todo el proceso de la creación, desde la generación de la idea (se ofrecen 10 caminos por los que llegar hasta ella), hasta la palabra FIN, pasando por la creación de personajes, el diseño de la trama, la construcción del conflicto, la elección del narrador o el cuidado del lenguaje. Sin olvidar el control de calidad que incluye el taller para que tus textos alcancen la mayor calidad posible.Ya está disponible mi nuevo libro ‘Tu factoría de historias‘.

‘Tu factoría de historias’ es un libro-taller para aprender a escribir novela. Con él obtendrás y practicarás los conocimientos necesarios para escribir novelas de forma autónoma.

En el taller se abarca todo el proceso de la creación, desde la generación de la idea (se ofrecen 10 caminos por los que llegar hasta ella), hasta la palabra FIN, pasando por la creación de personajes, el diseño de la trama, la construcción del conflicto, la elección del narrador o el cuidado del lenguaje. Sin olvidar el control de calidad que incluye el taller para que tus textos alcancen la mayor calidad posible.

Puedes seguir el taller de dos formas distintas. En ambos casos necesitarás adquirir el libro “Tu factoría de historias“. Puedes hacerlo aquí: https://www.createspace.com/4805614.

Puedes seguir el taller de manera autónoma, sin más coste que el propio libro o, puedes seguirlo con mi guía y mi ayuda. El libro contiene ejercicios prácticos que se irán comentando y corrigiendo durante el taller. La forma guiada te dará autonomía para crear tus propias novelas desde cero, y para hacerlas de la mejor manera posible.

Si estás interesad@, puedes saber más acerca de la metodología aquí: (Preguntas frecuentes)

Si las letras son tu pasión y crear una novela es tu objetivo, el taller ‘Tu factoría de historias’ puede ayudarte.

Coger el tono. Cuando el escritor retoma la redacción de la obra en el punto donde lo dejó la jornada anterior, las palabras, las frases, los párrafos pueden no tener la misma contundencia, la misma textura o la misma frescura que tenían cuando fueron escritas.

Coger el tono

La redacción de un cuento, hasta la de los más cortos, puede llevar, y normalmente lleva, varias jornadas de trabajo. Qué no decir de las jornadas de trabajo que lleva la redacción de una novela, hasta la de las más cortas. Hay casos en los que se habla de años.

Pero, ¿qué pasa con el tono de la obra, el tono que se está utilizando, el tono del narrador, el tono de los diálogos, el tono general de la ambientación y la argumentación?

Cuando la obra está muy fresca en la mente del autor, muchos de sus elementos también lo están. Igual de frescos a su disposición. Pero no faltan ocasiones en que esto no se cumple. Cuando el escritor retoma la redacción de la obra en el punto donde lo dejó la jornada anterior, las palabras, las frases, los párrafos pueden no tener la misma contundencia, la misma textura o la misma frescura que tenían cuando fueron escritas. No huelen igual, no saben igual, no suenan igual. El escritor vuelve atrás, un par de páginas, acaso hasta el principio del capítulo, para encontrar o, mejor dicho, para reencontrar el tono.

Coger el tono. Cuando el escritor retoma la redacción de la obra en el punto donde lo dejó la jornada anterior, las palabras, las frases, los párrafos pueden no tener la misma contundencia, la misma textura o la misma frescura que tenían cuando fueron escritas.Es cierto que no siempre es posible este reencuentro, especialmente cuando hablamos de obras cuyo tema o protagonista exigen un tono determinado, de cierta profundidad para el que escritor no siempre está preparado, o para el que no siempre es posible reunir las condiciones óptimas. Si hablamos de una historia en la que se suceden con relativa rapidez un sinfín de acontecimientos, será más difícil reencontrarse con el tono cuando el escritor tenga el ánimo más apagado. O si hablamos de una historia en la que se profundiza sobre temas trascendentes, el reencuentro con el tono no será tan sencillo si disponemos de poco tiempo o si el ambiente no es el adecuado.

Coger el tono. Cuando el escritor retoma la redacción de la obra en el punto donde lo dejó la jornada anterior, las palabras, las frases, los párrafos pueden no tener la misma contundencia, la misma textura o la misma frescura que tenían cuando fueron escritas.

Por otra parte, también se dan casos en los que es preciso tomar un poco de distancia para reconocer ese tono, como se aleja uno del bosque para calcular sus contornos. Esa distancia no tiene por qué ser física, ni tan siquiera lejos de las letras, pero sí, obligatoriamente de las letras que nos ocupan. Tal vez leer a otro autor, tal vez leer la prensa, o sencillamente salir a dar un paseo, nos puede proporcionar esa distancia clarificadora.

Este asunto del tono es muy importante porque si no se somete a un estrecho control puede derivar en una obra con altibajos poco atractivos para el lector. Por ejemplo, capítulos basados exclusivamente en diálogos entre capítulos basados exclusivamente en indicaciones del narrador; o pasajes con un aire ligero o hasta cómico entre pasajes profundos o hasta filosóficos. Podría incluso ocurrir que el personaje-narrador se tome la licencia de cambiar su opinión sobre algún personaje en concreto sin que éste último haya hecho nada para merecerlo.

El tono debe ser uniforme, pero tanto que no sea “uniformidad” lo que mejor lo defina, sino sencillez y naturalidad, casi invisibilidad.

Poco a poco, en el desarrollo de la historia en la que vive, el personaje literario deberá ir mostrándose al lector gracias al desarrollo del argumento o a las indicaciones del narrador, o a sus reacciones para con los demás personajes o ante los hechos que se vayan sucediendo.

El personaje literario debe ser como un iceberg

Poco a poco, en el desarrollo de la historia en la que vive, el personaje literario deberá ir mostrándose al lector gracias al desarrollo del argumento o a las indicaciones del narrador, o a sus reacciones para con los demás personajes o ante los hechos que se vayan sucediendo.Cualquier personaje literario, pero especialmente el protagonista de una novela, ha de suscitar interés en el lector por sí mismo, más allá del todo que ha de formar la obra en la que toma vida. Para ello, como decía en otro artículo, todo personaje literario debe tener un pasado, pero no solo de experiencias pasadas viven los personajes. Además, esas experiencias han de dejarles huella, han de marcar su personalidad, derivando en tintes de compleja simplicidad, o de sencilla profundidad, según se mire.

Mirado transversalmente, un personaje literario debería ser (los mejores lo son) como un iceberg. Del que apenas vemos una pequeña parte, pero no vemos, sino que solo sospechamos, la mayor parte de su complejidad.

Poco a poco, en el desarrollo de la historia en la que vive, el personaje literario deberá ir mostrándose al lector gracias al desarrollo del argumento o a las indicaciones del narrador, o a sus reacciones para con los demás personajes o ante los hechos que se vayan sucediendo.

Y tan profundo ha de ser ese iceberg, y tan bien trazado, que ni tan siquiera toda la novela sea capaz de mostrarlo en su totalidad. El personaje, si está bien trazado, ha de trascender la novela que le ha tocado vivir, y seguir vivo en la mente del lector. A ese logro contribuye de forma determinante la profundidad de que lo dotemos.

De esa profundidad que le damos al protagonista, surgirán las mejores y más “novelescas” frases y reacciones. ¿De qué otro modo podrían surgir, si no es de lo más profundo de un personaje bien preparado, bien vivido, bien experimentado.

En su equipaje de iceberg, el personaje ha de llevar también una gran dosis de misterio, no necesariamente misterioso, sino oculto, no desvelado, el misterio ya se lo pondrá el lector al enamorarse del personaje. Este asunto del misterio, de lo no desvelado sobre el personaje literario, es muy delicado, pues hay que caminar por un sendero muy estrecho entre el secretismo y el desnudo integral. En el término medio está el equilibrio de la magia.

El resto del equipaje bien pueden ser elementos que surjan en secuelas de la obra en cuestión, si es que el desarrollo del argumento lo permite y si es que la semilla del recuerdo del personaje en la mente del lector lo exige.

Escribir para vender

Escribir para vender. Se equivocan quienes focalizan todos los esfuerzos de los escritores noveles en la idea de que hay que escribir lo que sea y como sea para vender.Soy consciente de que lo que sigue puede no gustar a muchos, pero creo que debo escribir al respecto de esa corriente actual, verdadero vendaval diría yo, de gente que, literalmente, escriben como sea y lo que sea para vender, con tal de vender, y lo hacen literalmente, no confundir, por favor, con “literariamente”, son términos distintos y muy distantes en este ejemplo.

Y no solo existe gente que escribe lo que sea (o les escriben lo que sea) con tal de vender. Ya hemos visto que el título más vendido es el firmado por esa gran literata conocida como Belén Esteban, que incluso ha conseguido que gente a la que nos importa un pimiento lo que haga, terminemos aunque no queramos, hablando de ella. No solo existe este tipo de gente que hacen lo que sea para vender, existe una verdadera legión de personas que piensan que en su interior se esconde un maestro de la literatura al que solo le falta un poco de pulimento y frotar y frotar hasta que salga el genio que llevan dentro. Y frotan y frotan, y no dejan de frotar. Y cuando están en ello, incluso cuando han tirado la toalla, aparece alguien, o se cruzan con alguien, o les asalta alguien en las redes sociales con la bandera de la venta, coreado con cánticos que prometen ventas, escribe lo que sea, que ya lo venderemos. Vende, vende, vende,  escribe y vende parecen decir. Venderás tu libro, prometen.

Vivimos una época en la que proliferan pretendidos genios de la escritura que han sido convencidos de que lo son por gentes que les han metido en la cabeza la idea de que todo lo que se escribe se puede vender, de que todo vale en la escritura si es para vender. 

Creo que fue el gran Jardiel Poncela quien dijo que “cada español tiene al menos una comedia escrita y guardada en el cajón de su mesilla”, pero ¿de verdad que hay tanta gente que cree que esa comedia (valga obra o novela en este contexto) es de primera?, ¿que es publicable?, incluso ¿que es vendible?

Desde luego, cada uno es libre de creer lo que quiera y de dejarse engañar como prefiera, pero aunque fuera cierto que se todo se puede vender, yo me pregunto, ¿para eso se escribe hoy en día?, ¿para vender?, ¿como sea?, ¿a costa de lo que sea? Por supuesto que está bien ingresar algún dinero por el trabajo de crear, no lo pongo en duda, pero si el objetivo primero (por no decir único) es vender el resultado del trabajo, éste estará supeditado a condiciones de partida que limitarán, y no poco, su posible calidad.

No falta quien dice y defiende sin rubor: “la cuestión es vender, aunque la obra no contenga nada de literatura”. Flaco favor hace esta gente al asunto de la escritura, al asunto de la literatura, al asunto, en fin, del arte.

¿Se vende el arte?, sí, sin duda. ¿Deja de ser arte porque se venda?, en absoluto. Pero mucho más allá de la estadística y de la lógica, parece más que evidente que no todas las comedias que “los españoles guardan en sus mesillas” son obras maestras, ni todo lo que se escribe es vendible, ni todo lo que se vende es interesante o útil (no hablemos ya de literatura).

En todo esto, lo peor es que no hay pudor ninguno en mezclar literatura que nació con el objetivo y la aspiración de convertirse (o mantenerse) en arte con escritura que nació con el objetivo de la venta.

La literatura es, ante todo, una forma de mirar la vida enamorado

¿Dónde habita la literatura antes de ser escrita?

La literatura no es en sí misma algo tangible, la literatura es más bien una forma de mirar la vida, es una forma de contar las cosas, ya comunes ya excepcionales. Si lo contado, si lo narrado es algo común y ordinario, la literatura, la forma de mirarlo, habrá de ser excepcional, pero si lo narrado es excepcional, la literatura habrá de ser aún más excepcional.

La literatura es, ante todo, una forma de mirar la vida enamorado
La literatura es, ante todo, una forma de mirar la vida enamorado

Pero, ¿dónde habita la literatura antes de ser escrita?

La literatura habita en los ojos del escritor, esos ojos que miran de forma especial, esos ojos que sienten una realidad concreta y corriente, y saben transfigurarla en una realidad extraordinaria, cargándola de vida o, más bien, justo es reconocerlo, descubriendo ante otros, la vida que porta en sí misma esa realidad, esculpiéndola y moldeándola para mostrar ante los demás su más bella expresión.
Antes de ser papel es sentimiento, emoción, recuerdo, pasión, arrebato, vehemencia, ilusión, …
Antes de ser escrita es ideas, conjeturas, experiencias, pensamientos y suposiciones.
Antes de ser escrita es un regalo que recibe el autor y que personaliza para, a su vez, regalarlo a otros desde el corazón.
Antes de ser, ya existe de alguna manera, representado en sus padres, la mirada del autor y lo mirado, justo antes de que salte la chispa ya es, siempre estuvo ahí.¿Acaso no existía América mucho antes de ser “descubierta”?
La literatura es la realización de un descubrimiento. La literatura es un acto público de amor secreto por el prójimo.
 

Víctor J. Sanz

Publicación del libro de relatos “Desde la Torre”

Desde la Torre

Desde la Torre
<<Desde la Torre>>

Algo que se ha venido gestando desde hace mucho tiempo y a lo que se ha estado dando los retoques finales en los últimos días está, por fin, disponible. La colección de relatos breves bajo el título de “Desde la Torre” ha sido publicado y está disponible.

Reúne relatos de muy distinto tipo y situados temporalmente en distintas épocas, desde la Edad Media, al futuro pasando por el siglo XIX y por el presente. Personajes de todo tipo habitan los 15 relatos que se incluyen en la colección: Verdugos sin vocación, misteriosos alquimistas, cocineros con recetas peculiaresasesinos en serie, viajeros en el tiempo, emigrantes, escritores, genios de la pintura, curas con bajísimas pasiones, maniacos depresivos

Aquí un fragmento del relato titulado “Antes de entregarme“:

«El primero de todos casi no manchó nada el sótano. Cosa que agradecí enormemente, pues de otra manera no hubiera podido dedicarme a esto. Al principio uno no soporta muy bien ni la sangre ni el resto de fluidos corporales.
Elegí el jardín para su descanso. ¿Qué mejor sitio puede uno escoger para dar descanso eterno a su primer invitado? El jardín está bien. Es tranquilo, está fuera de miradas extrañas y curiosas, y además, está cerca. Las primeras obras siempre conservan un significado especial para su autor, y hay quien, como yo, prefiere tenerlas cerca para poder disfrutarlas. Y el jardín era un muy buen sitio para ello. Sobre él crece hermoso un altísimo y vigoroso álamo que se cimbrea elegante los días de viento.

Cuando le conocí me di cuenta enseguida, era un tipo muy inteligente, tenía que invitarlo a mi sótano cuánto antes.»

 

Esta colección de relatos está disponible en la sección de e-books de Amazon.es, en esta dirección.

 

Desde la Torre
Víctor J. Sanz