5 lastres del escritor novel

Muchos autores noveles se colocan tal etiqueta (u otras similares) sin tener muy claro por qué lo hacen. Tal vez sea una tirita antes de la herida, tal vez sea una disculpa generalizada ante quienes puedan llegar a leer los textos que va perpetrando durante su aprendizaje, tal vez sea su forma de indicar a los escritores que no se etiquetan así que no están aquí para invadir el espacio de nadie… En cualquier caso, me parecía oportuno hacer un análisis sobre qué se esconde tras la etiqueta de “novel”, que se esconde tras ella o de que materia está formada, y he encontrado 5 lastres del escritor novel que le impiden progresar en su carrera y alcanzar una buena proyección.


Aquí van

5 lastres del escritor novel


  1. No asumir que tiene que mejorar en su escritura. Por alguna extraña razón, casi ningún novel es consciente de cuánto necesita mejorar en su escritura. Y esto no es algo detectable en esa típica postura de preguntar a quien sabe más que él, sino más bien en la reacción que tiene cuando lo que le dice ese alguien más experimentado no coincide con lo que el novel esperaba, con lo que el novel creía saber ya sobre la escritura. También se advierte en reacciones desmedidas cuando alguien le señala un error y su cerebro dedica mucho más esfuerzo a construir una excusa plausible que a comprender y asumir el mensaje y poner una solución al error.
  2. Creerse su propio maestro. En el oficio de escritor o, mejor dicho, en la naturaleza de escritor, va implícita cierta materia prima y cierta capacidad de autodidactismo, pero eso no debe llevarnos a creer que todo lo que podamos aprender acerca de la escritura ya lo tenemos dentro y solo tenemos que rebuscar bien y dar forma a las piezas que vayamos encontrando. Si el novel asume que puede recibir ayuda externa para su progreso, tiene la mitad del camino recorrido.
  3. Mantenerse firme en la creencia de que tiene que contar todo lo que sabe en las primeras páginas de su obra. El novel se caracteriza en este punto por una impaciencia descontrolada por contarlo todo, no desde, sino en la primera página, lo que muchas veces le lleva a necesitar no menos de 20 primeras páginas para poder dar comienzo a la narración propiamente dicha. 5 lastres del escritor novel. Aquí van 5 lastres del escritor novel No asumir que tiene que...
  4. Mantenerse firme en la creencia de que lo tiene que contar de forma ordenada, ahora personajes, ahora ambientación, ahora hechos, ahora descripciones… En la vida real, cuando tomamos contacto con una historia, generalmente tomamos contacto, si no con todos, sí al menos con la mayoría de sus elementos de forma simultánea y no secuencial. Otra cosa es que en un relato no haya más remedio que tender más bien a un formato secuencial, pero eso no debe obligarnos a creer que no se pueda trabajar simultáneamente en dos elementos. Por ejemplo, si tenemos un personaje en una ubicación determinada, hablaremos tanto del personaje como de esa ubicación tan pronto como el personaje opine sobre ese lugar, porque en esa opinión va implícita información sensible sobre ambos: opinante y opinado.
  5. Mantenerse firme en la creencia de que tiene que utilizar términos cuanto más extraños mejor, para dar así a conocer a todo el mundo su vasta cultura y su innegable dominio de la lengua. Del mismo modo que un vasto conocimiento sobre aviones no te convierte en un buen piloto, sino que es la destreza en la aplicación de esos conocimientos lo que lo hace realidad; el dominio de la lengua se demuestra en la habilidad para elegir la palabra adecuada en el momento oportuno.  Por ejemplo, un personaje no “visiona” a otro en la acera de enfrente, sino que simplemente lo “ve” o lo “mira” o lo “descubre” o lo “saluda”…, hay mil “lo…” (que no son “lo visiona”) esperándote, encuentra el tuyo.

Si quieres desarrollar tu técnica narrativa y ampliar tus conocimientos te espero en el taller Integral de Novela, que imparto en la Escuela de Formación de Escritores. En él abordamos los fundamentos de la narrativa de ficción y el alumno obtiene las herramientas necesarias para abordar con mayores probabilidades de éxito sus proyectos narrativos.

5 lastres del escritor novel

© Víctor J. Sanz

Preguntas a un escritor novel

Preguntas a un escritor novel

Preguntas a un escritor
Preguntas a un escritor

Existen preguntas a las que un escritor tiene difícil dar respuesta si se ve obligado a hacerlo observando las reglas de comportamiento social más aceptadas. Si bien es cierto que las preguntas dependen mucho de quien las formule, eso no le resta importancia a la inconmensurable tarea que tendría que desplegar un escritor para que los demás, quienes no lo son, comprendieran tan siquiera un poquito qué es ser escritor.

Veamos unos pocos ejemplos de esas preguntas que requerirían de una disertación para la que el preguntante no tiene tiempo y el escritor no suele tener ganas:

 

¿Qué?, ¿sigues escribiendo?

Salvo contadísimas ocasiones, quien es escritor nunca deja de serlo, lo es desde siempre y para siempre. No suele ocurrir que uno comience a serlo como consecuencia de un golpe en la cabeza, aunque por razones obvias ese mismo hecho sí que puede dar por terminada una carrera de escritor.

Si tenemos en cuenta que escribir es una necesidad más casi biológica del escritor, preguntarle si sigue escribiendo es como si se le preguntara ¿qué?, ¿sigues respirando? Además, esa pregunta podría ser síntoma de una escasa esperanza de que la tarea de escribir del escritor le lleve a algún lugar que el preguntante considere de interés desde su punto de vista personal.

 

¿De qué va?

Esta pregunta no es que sea difícil de contestar, pero sí que puede ser de contestación difícil de entender por quien pregunta. Soltar de carrerilla la sinopsis de la contraportada puede dejar a quien pregunta con la misma cara que antes de preguntar, tal vez porque es una pregunta típica de quien no suele leer literatura. Para responder a esta pregunta sería mejor cambiar el lenguaje y resultar más… cercano y familiar.

 

¿Tiene muchas páginas?

Esta pregunta, al igual que la anterior, la suele lanzar quien tampoco lee mucho o quien haciéndolo, valora el interés de la obra por el grueso del lomo del libro, lo que viene a ser lo mismo que si no leyera habitualmente.

 

Estas preguntas y otras muchas están formuladas desde el desconocimiento de la profesión de escritor, sí, pero es fácil intuir que están formuladas desde el cariño y puede que desde una admiración o envidia en ocasiones mal disimulada.

Cuando al contestarlas, el escritor obtiene del interlocutor un gesto de incomprensión, o incluso de condescendencia, puede estar seguro de que anda por el buen camino y además ha tenido un duro entrenamiento para cuando llegue la entrevista profesional.

 

Preguntas a un escritor

Víctor J. Sanz