Desvíos y cambios de sentido

Tomar un respiro, tomar un desvío o incluso un cambio de sentido

Cuando un corredor exhausto levanta la mirada del suelo puede que lo haga esperanzado en llegar pronto a la meta, o puede que no, pero nunca deja de correr, porque correr es su vida, es para lo que ha nacido.

Y yo me pregunto para qué ha nacido un ciudadano que se pasa la vida siguiendo los dictados de otros, ¿ha nacido para correr realmente?, ¿ha nacido para ganar una carrera cuyo trofeo se lo va a llevar otro?. Creo que es necesario reflexionar sobre esto, plantearse si la vida tiene que ser así o si, por contra, la vida es otra cosa muy distinta que un esfuerzo continuo para cumplir órdenes ajenas encaminadas a alcanzar objetivos ajenos, mediante esfuerzos propios.

Tomar un desvío a tiempo es una victoria

Es necesario tomar un desvío
Es necesario tomar un desvío

Es momento de plantarnos. Es momento de frenar nuestra carrera en seco. Es momento de preguntarnos si alcanzaremos la dichosa meta o no, o de preguntarnos, y cuidado con las respuestas, si existe realmente o no la tan anunciada meta. Tal vez no exista, tal vez la meta sea tenernos ocupados corriendo de un lado para otro y haciéndonos creer que eso es lo útil que eso es para lo que hemos nacido. Deteneos y mirad a vuestro alrededor, buscad el cartel que anuncie el siguiente desvío, o tal vez anuncie un cambio de sentido en vuestras vidas. Pensad en lo que merece la pena, si lo hacéis bien, pronto os daréis cuenta de que lo que merece la pena no es correr esa carrera con la lengua fuera, esa es una carrera que nunca ganaréis en el sentido tradicional de la expresión, pues es una carrera que solo se puede ganar participando en las medidas y posibilidades de cada cuál. Esa es la meta.

Se trabaja un semana al mes para contribuir a Hacienda con un dinero que luego nos roban los políticos, trabajamos otra semana para poder pagar la factura de la luz, otra semana más para pagar el combustible y otros gastos sin los que creemos que no podemos vivir y, la cuarta semana del mes se trabaja para poder comer las cuatro semanas y media. Y esto los que tienen un trabajo… qué decir, qué pensar, cómo imaginar la vida de los 6 millones de personas que no lo tienen.

Enfrentémonos a esta sociedad que nos tiene y nos mantiene embutidos en su rigidez, impidiendo cualquier desvío y mucho menos cualquier cambio de sentido.

Pensad si os queréis ver igual dentro de unos años, pongamos 5, 10 ó 20…, seguramente no. Buscad pues vuestro desvío, vuestro cambio de sentido. Tomad los mandos de vuestras vidas, ¿qué otra cosa os cabe que ser vosotros mismos?, ¿para qué otra cosa habéis nacido sino para ser vosotros mismos? Sedlo! Vivíos!

Desvíos y cambios de sentido.

Víctor J. Sanz