5 pilares del conflicto narrativo

Una buena historia de ficción no solo debe tener personajes bien diseñados, ubicaciones bien ambientadas, o hechos interesantes y curiosos, entre otras cosas, sino que además debe contar con un buen conflicto narrativo, motor de toda ficción.

Pero ¿qué hace falta para tener un buen conflicto narrativo?


Aquí van

5 pilares del conflicto narrativo:

  1. El conflicto interno. El personaje protagonista debe albergar en su interior dos fuerzas opuestas lo suficientemente equiparadas entre sí como para que cada uno de sus enfrentamientos genere una incertidumbre en el lector. Este conflicto interno puede y debe ser utilizado por el autor para crear una mayor tensión narrativa en determinados momentos en que el protagonista enfrenta los retos más significativos de su odisea. Un personaje sin un solo conflicto interno no permitirá
  2. Fuerzas comparables. Las fuerzas opuestas que se enfrentan y dan lugar al conflicto narrativo, deben ser fuerzas comparables; tanto las fuerzas que se enfrentan en el interior del personaje como las que el propio personaje representa frente a otros que representan las opuestas.
  3. Asequible para el lector. Todo conflicto, ya sea a nivel interno, como a nivel social, como a nivel superior, debe ser comprensible y asequible para el lector. Nada que pueda resultar ajeno por completo al lector atraerá y mantendrá su atención.
    5 pilares del conflicto narrativo
  4. Asequible para el protagonista. Pero el conflicto también tiene que ser asequible para el protagonista. Con independencia de si lo consigue o no, el conflicto debe poder ser superado por el protagonista. De cara a la tensión narrativa es imprescindible dejar claro al lector que el protagonista tiene posibilidades de éxito pero también de fracaso.
  5. Contenedor de enseñanzas. Un buen conflicto narrativo debe ser contenedor de enseñanzas valiosas para el lector. Tanto si el protagonista sale victorioso como si sale derrotado del conflicto narrativo en el que se halla inmerso, la propia lucha, y la exposición que de ella hace el narrador, deberá servir al lector una serie de enseñanzas sobre la vida y sobre el ser humano.

Si quieres profundizar en el conflicto narrativo te espero en el taller El conflicto narrativo, que imparto en la Escuela de Formación de Escritores. En él abordamos todo lo relacionado con la expresión del conflicto narrativo en la novela.

5 pilares del conflicto narrativo

© Víctor J. Sanz

Los 3 niveles del conflicto narrativo

En muy diferentes intensidades, toda obra literaria contiene la versión —y su resolución— que de un conflicto narrativo tiene su autor.

Pero ¿qué es el conflicto narrativo?

El conflicto narrativo no es otra cosa que el enfrentamiento entre dos fuerzas, de naturaleza opuesta u opuestas por tener un objetivo en común. La naturaleza de esas fuerzas implicadas permite establecer una clasificación básica de los tipos de conflictos narrativas que uno espera encontrar en toda buena obra.


Estos son

los 3 niveles del conflicto narrativo:

  1. El conflicto interno, que se da cuando las fuerzas que se enfrentan —pero también la resolución— residen en el interior del personaje protagonista. Y de ambas participa en una intensidad suficiente como para que se pueda plantear un conflicto entre ellas sin que se entrevea la supremacía de la una o de la otra.
  2. El conflicto social, que se da cuando las fuerzas que se enfrentan son, de un lado, el protagonista y, de otro, un antagonista, que puede ser otro individuo o un grupo social o toda la sociedad.
  3. El conflicto superior, que se da cuando las fuerzas en lucha son el protagonista —y todo cuanto este represente— y las fuerzas superiores al individuo, como las de la naturaleza, el tiempo, la muerte o el destino.

los 3 niveles del conflicto narrativoUna buena historia contendrá al menos un conflicto de cada uno de estos tres niveles. Y es deber del narrador hacer avanzar al lector hacia la resolución de cada conflicto al mismo ritmo que avanza la obra, es decir, que cada elemento incluido en ella contribuya en mayor o menor medida a la resolución de dichos conflictos.

Para saber más sobre el conflicto narrativo:

El conflicto narrativo I, aproximación

El conflicto narrativo II, ámbito


Para profundizar en todo lo relativo al conflicto narrativo y cómo expresarlo y sacarle el mayor partido en una novela, te espero en el taller El conflicto narrativo que imparto en la Escuela de Formación de Escritores.

Los 3 niveles del conflicto narrativo

© Víctor J. Sanz

El conflicto narrativo requiere la misma planificación que una partida de ajedrez

El conflicto narrativo II, ámbito

Atendiendo al ámbito en el que se desarrolla el conflicto narrativo en relación con el protagonista de la historia, puede hablarse de tres clasificaciones. Conflicto interior, de entorno inmediato o general.

El conflicto interior es aquel en el que el protagonista se enfrenta a su yo más profundo. Un bosque de miedos y fantasmas que deberá recorrer (y superar) si quiere acabar con bien la historia en la que vive.

El conflicto narrativo requiere la misma planificación que una partida de ajedrez en la que el escritor juega a ambos lado del tablero

El conflicto narrativo requiere la misma planificación que una partida de ajedrez
El conflicto narrativo requiere la misma planificación que una partida de ajedrez

El conflicto de entorno inmediato es en el que el protagonista enfrenta sus temores y obstáculos en el entorno inmediato en el que se desenvuelve, esto es, familia, amigos, compañeros de trabajo, vecindario… Sus miedos u obstáculos están representados, o viven, en las personas de su entorno más inmediato.

El conflicto general es aquel en el que el protagonista se ve inmerso de forma inevitable y que, al menos potencialmente, supone los mismos riesgos y amenazas para él y para los demás personajes. Un buen ejemplo de esta clasificación sería el marco general de una guerra, en la que el protagonista es, por ejemplo, un judío en la segunda Guerra Mundial.

Los tres ámbitos de desarrollo, los tres hábitats del conflicto narrativo, lejos de ser clasificaciones excluyentes, son más bien complementarias y se diría que necesarias para alcanzar cotas de calidad superiores. Un personaje del que no se exponga ningún conflicto interno que deba resolver (o seguir sufriendo) será un personaje vacío y protagonizará una historia medio vacía. ¿Cómo no enfrentar al protagonista con dilemas personales que le llevan a parecer por momentos contradictorio y, en definitiva, más humano? Un personaje al que no se le conozca un entorno inmediato en el que deba enfrentarse al menos a un conflicto, igualmente parecerá un personaje de cartón, de atrezo; ¿cómo no rodear al personaje principal de nuestra historia de familiares ambiciosos, de compañeros envidiosos o de amores imposibles? El conflicto general, aunque no sea tan evidente como una guerra, siempre está presente, adoptando quizás la forma tics de la sociedad en la que se desenvuelve el protagonista, y en la que vivir con normalidad puede suponer un acto de heroísmo. Un personaje no puede ser comprendido fuera de un contexto general que lo enmarque y que, comúnmente, debe resultarle agreste e inhóspito. El contexto general, el trasfondo actúa de contraste con la personalidad del personaje y nos permite delimitarlo y comprenderlo. Por ello, un personaje común no destacará sobre un fondo del mismo color.

Se quiera o no, esto tres niveles de conflicto deben estar presentes en toda buena historia. Incluso cuando el texto se circunscribe al mundo interior de un personaje, es a través  de sus ojos que el lector puede ver esos otros niveles de conflicto en el que el protagonista se mueve. Cuando desde su mundo interior relata directa o indirectamente su experiencia vital con su entorno inmediato o con el entorno general.

Cuanto más ricos sean en detalles y matices los conflictos en que se sumerge al protagonista, tanto más humano y cercano resultará al lector y, en consecuencia, tanto más rico será el resultado final.

Una clasificación de género o temática del conflicto narrativo será tratada en un próximo post.

El conflicto narrativo II, ámbito

Víctor J. Sanz

Conflicto narrativo

El conflicto narrativo I, aproximación

Cuando el arquitecto de historias que es el escritor, diseña un nuevo edificio, debe tener en cuenta todos los materiales y todos los elementos que conformarán el producto final. Entre ellos no pueden faltar, los personajes bien trazados, unas paredes sólidas donde acogerlos e, inevitablemente, la red eléctrica por la que hacer llegar la luz hasta el rincón más pequeño de la casa; por esta red eléctrica fluirá el conflicto narrativo.

El conflicto narrativo
El conflicto narrativo es la fuerza eléctrica de la casa que es la novela.
“El conflicto narrativo planteado debe resolver algunas preguntas para servir de cimiento de una buena historia. Hagámoselas antes de que nos las haga a nosotros el lector”

El conflicto narrativo es, tal vez, una de las partes más expuestas a cambios inesperados con resultados no deseados, de esos edificios que son las historias. Si el sistema eléctrico tiene derivaciones, la corriente puede quemar los fusibles de la paciencia del lector. Si está mal planificado o su instalación es descuidada, algunos rincones de la casa quedarán a oscuras más allá de la palabra FIN, algo que incomoda a no pocos lectores y que resta contundencia al mensaje.

Después de plantear lo que será el conflicto narrativo de tu novela, debes hacerle algunas preguntas para verificar su consistencia:

1.- ¿ Tu protagonista tiene un fin concreto que alcanzar?

2.- ¿Has puesto, en su camino hacia ese objetivo, obstáculos lo suficientemente altos como para que el lector sienta intriga por si los superará?

3.- ¿Se opondrá tu protagonista a un enemigo lo bastante fuerte como para que resulte una lucha igualada?

4.- ¿Qué deberá sacrificar tu protagonista para alcanzar su objetivo?

5.- ¿Tu protagonista ha sufrido una evolución después de resolver el conflicto planteado?

6.- ¿Crees que tu planteamiento del conflicto aportará algo al lector, le dejará pensativo cuando acabe de leer tu historia?

Estas y otras preguntas obvias, que a buen seguro surgirán, deben tener respuesta en el planteamiento inicial del conflicto que es la corriente eléctrica de una historia. Si alguna de ellas queda sin contestación clara, probablemente estaremos ante un conflicto insuficiente, inconsistente o desigual. Los héroes lo son porque superan dificultades, porque resuelven conflictos, a veces a costa incluso de la propia vida.

Una vez proyectados los planos de la instalación eléctrica por donde ha de fluir el conflicto narrativo, resulta de todo punto innecesario añadir elementos o desvíos o empalmes que solo empobrecerán el resultado final. Antes que añadir interruptores que enciendan luces en las necesarias sombras del trayecto de la historia, es más indicado añadir bombillas que se encenderán en el momento apropiado, incluso a veces al accionar un único interruptor; aunque parece obvio que no todo el mundo puede escribir como Agatha Christie.

El conflicto narrativo que planteemos ha de ser, por tanto, concreto, fluido, intenso y, sobre todo, coherente, ya que la coherencia podría llegar a darle la consistencia que la falte por la ausencia o escasez de las otras características, pero sin la coherencia todo lo demás será en vano.

El conflicto narrativo I, aproximación
Víctor J. Sanz