Esa gente, ¡qué gente!

Vivimos en la era de las redes antisociales. Se puede comprobar cada día. Abres tu cuenta de Twitter, de Facebook, o de cualquier red social en la que te puedas haber visto involucrado por una u otra razón y ahí tienes la prueba. Un tiroteo de insultos y menosprecios que resultan como poco inocuos y como mucho una denuncia por acoso o amenazas de muerte, pero siempre resultan perniciosos para la salud mental.

Esa gente, ¡qué gente!Las redes sociales ha dado visibilidad también a esa gente antisocial. Ha sacado el componente antisocial incluso de esa gente que aparenta cierta inteligencia, o cierto porte, o cierta integridad moral, incluso de esa gente que se ha convertido en munición de esas armas invisibles pero muy tangibles que son, por ejemplo, las ideologías o el fútbol, ambos nidos de fanáticos intolerantes e irascibles, que prefieren ver a su madre abierta en canal antes que admitir cualquier valoración objetiva que ponga en tela de juicio la actuación de “su” partido político o de “su” equipo de fútbol. Porque ridículamente a uno y a otro lo creen “suyo”, como si les diera de comer.

Esa gente, ¡qué gente!

No toleran opiniones o gustos contrarias a las suyas. Prefieren el insulto, la amenaza o la mentira. Esa gente son los que hacen antisociales las redes. 

Esa gente antisocial ha llegado hasta el extremo de necesitar una provocación para poder “entrar al trapo”. A esa gente, ya no me cabe ninguna duda, le gusta discutir. Esa gente que cree que puede decir públicamente lo que quiera sin que tenga consecuencias. Esa gente cree que las redes sociales son un atenuante pero, antes al contrario, suponen un agravante de sus actitudes, entre otras cosas porque todo queda registrado, porque todo lo que se diga es escuchado por alguien y porque, evidentemente, siempre habrá alguien que responda. Esa gente llega incluso a exigir que su parlamento sea tenido como verdad inamovible e incontestada y claro, cuando se les contesta, pues no lo reciben de buen grado.

Algunos son políticos (o al menos eso creen ellos); otros se llaman Director de Comunicaciones de la empresa o de la asociación X, otros son “emprendedores” (ese término tan de moda para definir la única alternativa al exilio interior del paro); otros, con apenas quince años, hablan como si de la vida tuvieran más que enseñar que aprender…, esa gente, en fin, es la que convierte en antisociales a las redes.

Poneos a salvo y entréis a su trapo, que no está muy limpio. Y si se os ocurre publicar en las redes sociales una opinión, tenéis que ser conscientes de que toda esa gente está esperando a que lo hagáis para señalar en vosotros a un nuevo enemigo.