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Formas de presentar los personajes de tu novela: admiraciones y desprecios

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 Formas de presentar los personajes de tu novela: admiraciones y desprecios Todas las personas encontramos en otras personas, o actitudes de otras personas, referencias con respecto de las cuales nos posicionamos en un plano imaginario.

Aquellas personas o actitudes o cualidades por las que sentimos admiración y, por qué no decirlo, hasta una especie sana de envidia, despiertan en nosotros cierto criterio colateral al que aplicamos al resto de las personas, actitudes o cualidades humanas.

De igual modo ocurre con aquellas personas, actitudes o cualidades humanas que despreciamos.

Este gesto, este posicionamiento inconsciente nos descubre y habla de nosotros mucho más de lo que nos podríamos imaginar.

Esto no es algo a lo que los personajes de ficción resulten indiferentes, ya que, bien explicado y bien utilizado, este gesto se convierte en una de las más sutiles armas descriptivas de que puede echar mano el escritor para presentar sus personajes ante el lector.

Por ejemplo, presentar nuestro personaje como admirador incondicional de un aventurero cuyas gestas le han llevado a dar la vuelta al mundo en varias ocasiones, le sitúa en un perfil viajero, sino físicamente sí al menos espiritualmente, esto es, como mínimo: soñador; pero además podría presentarlo como alguien apocado si el único impedimento para hacer realidad esa vida admirada, es su propio carácter o su propia falta de valor o de decisión. En este caso, estaremos presentando un personaje cuyas ensoñaciones tienen una fuerte presencia en su vida y podrían llegar a condicionar no solo sus acciones sino también sus inacciones. Más allá de todo esto, esta descripción del personaje podría servir al autor para llevarlo hasta un plano muy inferior desde el que dar un salto argumental y aumentar al máximo la tensión narrativa si, por ejemplo, el personaje se ve obligado, a favor de sus ensoñaciones pero en contra de su realidad, a afrontar un viaje imprevisto o una aventura inesperada similar a las que admira.

Ese giro argumental se constituiría en la propuesta de aventura que presentamos al lector y en el que le invitamos a descubrir las reacciones de alguien frente a sus fantasmas y sus temores.

Así pues, aquellas actitudes humanas que admiran o que desprecian nuestros personajes puede ser una herramienta muy eficaz para dibujar sus perfiles en la mente del lector.

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© Víctor J. Sanz

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