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(XI) Errores comunes de los escritores noveles

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(XI) Errores comunes de los escritores novelesVamos con una nueva entrega de la serie dedicada a los errores que cometen algunos escritores noveles. Esta entrega está dedicada a fallos en el trabajo con el narrador.

Si ves reflejados tus textos en estos análisis, no lo tomes como algo personal, lógicamente no es esa la intención, ya que han sido pensados para servir de ayuda en la detección y superación de los errores a aquellos que quieren mejorar su técnica.

31) La escritura criptográfica.

A veces nos encontramos con escritos en los que el autor intenta por todos los medios captar el interés del lector, y ocurre que a falta de otros recursos más a mano, el autor tira de la criptografía, es decir que hace una narración enigmática y difícil de desentrañar.

Esto ocurre cuando se oculta información sensible al lector de manera que se compromete seriamente la buena relación con él. Esto viene a agravarse si esa ocultación de información es deliberada y, por demás, artificial y forzada. Pocos lectores soportan un trato semejante.

[Tweet “Errores comunes de los escritores noveles. Error nº31: La escritura criptográfica.”]

Se dan casos en que el uso de este recurso no es intencionado, sino que el autor llega a él por puro convencimiento de que el lector anda paseando de acá para allá por su cabeza como si fuera la propia y, obviamente, sabe del relato lo mismo que él sabe, con independencia de si lo ha incluido en su redacción o no. Esta visión poco realista le puede llevar a no consignar en el relato informaciones sin las que el lector no va a poder entender o disfrutar del relato tanto como podría.

32) Si no quieres llamar la atención, no lo hagas.

Como cuando un niño pequeño es sorprendido in fraganti haciendo algo que no debería y lo primero que dice es «yo no he sido»; los escritores que cometen este fallo llaman la atención precisamente sobre lo que no quieren que se note.

Un modelo relativamente frecuente de este error de llamar la atención sin pretenderlo, consiste en entregarse a la justificación hasta de detalles tan pequeños que, muy probablemente, el lector ni siquiera había reparado en ellos. Esto solo provocará en el lector una alerta que pondrá el foco de atención y protagonismo en elementos que, por el bien de su trama, deberían haber pasado inadvertidos.

[Tweet “Errores de escritores noveles. Error nº32: «Yo no he sido, oye, que yo no he sido, mira como no he sido yo.”]

Como siempre pondré un ejemplo exagerado para que esto se entienda mejor. Imaginemos un personaje al que la trama exige que se asome al balcón de su casa para que “pueda” ver un asesinato en el que se verá involucrado involuntariamente. Si el personaje no tiene costumbre de salir al balcón, mal hará el autor en pararse a explicar que ese día, precisamente ese día en contra de sus costumbres, su personaje sí tiene ese antojo de salir al balcón. Y no contento con eso se para a explicar que lo hace sin ninguna intención, casi sin ganas, se diría…

33) El narrador entrometido.

Cuando un escritor novel escoge a un narrador omnisciente para contar su historia es relativamente frecuente que no observe algunas normas básicas en el desarrollo de sus funciones.

El hecho de que lo sepa todo (por omnisciente) no quiere decir que un narrador tenga que contarlo todo. De hecho, en no hacerlo o, más bien, en saber cuándo y cómo hacerlo, reside el arte del narrador omnisciente.

[Tweet “Errores de escritores noveles. Error nº33: El narrador entrometido.”]

Entre las cosas que, en mi opinión, no debe contar un narrador omnisciente está esa cuando un personaje miente y el narrador se toma el trabajo y la responsabilidad de decirlo, impidiendo al lector que realice esa función, ya que solo a él corresponde alcanzar (y disfrutar) ese tipo de conclusiones.

Salvo que el tono, el registro o el género de la obra o del fragmento lo requieran por otras cuestiones, no veo bien que un narrador omnisciente dé lugar a diálogos como el que sigue:

―Te quiero ―dijo ella.

―Te quiero ―mintió él.

Hay otras formas más sutiles con que dar a entender al lector esta circunstancia para que pueda llegar por sus propios medios a esta misma conclusión, algo que agradecerá poder hacer como parte de sus funciones en la construcción (y disfrute) de la novela.

Ver todas las entradas de esta serie: “Errores comunes de los escritores noveles

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© Víctor J. Sanz

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2 Comentarios

  • Girl on books
    Diciembre 24th, 2015 · Responder

    Qué buen trabajo hiciste recopilando todos estos errores, lo malo es que los seguimos viendo jajaja.

    • victorjsanz
      Diciembre 24th, 2015 · Responder

      Hola,

      Gracias por la visita y el comentario.
      Efectivamente, por desgracia se siguen viendo, pero poco a poco yo creo que muchos autores están tomando conciencia de todos ellos.

      Saludos,

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