Una trepidante publicidad plagiada que te dejará sin ganas de comprar la novela

¿A cuántos escritores habéis visto anunciar su novela en los siguientes términos?

UN TREPIDANTE THRILLER QUE TE DEJARÁ SIN ALIENTO

En estos mismos términos o en cualquiera de sus variaciones, incluyendo la especificación de “histórico” o de “psicológico”, o de “romántico”, entre otras.

Si copian de otros lo que tienen que decir de su propia obra, no me imagino cómo será de original (o de trepidante) el texto. De momento, el aliento que me quita es el que me hubiera empujado a comprar su novela.

Para distinguirse de otros, repetir lo mismo que dicen esos otros no se ve como una alternativa segura. Es el riesgo de trabajar con palabras y fórmulas desgastadas por el uso masivo y abusivo, que vaya usted a saber qué significado han tomado ya en la mente de cada lector. Lo que inicialmente significaba “trepidante“, hoy se ha asentado en la mente del lector como sinónimo de muy distintos relatos, los cuales participarán en muy distinta medida de ese significado inicial. De esta manera, hemos pasado a modificar el significado de este término en el subconsciente colectivo, al que deberíamos comenzar a llamar, acaso más acertadamente, “inconsciente colectivo” ya que está formado por un colectivo de inconscientes que no son conscientes de las consecuencias de su elección de palabras y expresiones cuando de vender se trata.
 Una trepidante publicidad plagiada que te dejará sin ganas de comprar la novela
Si a esto añadimos que a algunos de esos escritor@s no les tiembla absolutamente nada el pulso cuando utilizan fotografías, probablemente sin derecho a hacerlo, de actores y actrices famosos para promocionar su obra, podremos empezar a entender el escaso respeto que tienen por el lector, acaso solo respeten una o dos cosas de él: su dinero y sus alabanzas.

La promoción de una obra hoy en día, cuando el mercado está saturado de títulos y de autores, exige algo más de esfuerzo y algo más de respeto para con la inteligencia del lector.

Por supuesto, no se trata de no volver a usar en la vida los términos “thriller”, “trepidante” o “aliento”, sino que se trata de no repetir la misma fórmula. Di lo mismo, pero dilo a tu manera, con tus palabras, con tu estilo, sobre tu obra; y no a la manera en que lo dijeron otros, con sus palabras, su estilo y sobre su obra.

Distínguete del resto, empieza por respetar al lector.


Una trepidante publicidad plagiada que te dejará sin ganas de comprar la novela

Víctor J. Sanz

Aprende a detectar y corregir los fallos de tu novela

Aprende a detectar y corregir los fallos de tu novela

Muchos autores noveles, cuando terminan el borrador de su primera novela, se lo dan a leer a amigos y familiares, y la mayoría, en contra de toda lógica, esperan de ellos una crítica, no solo objetiva, sino además cualificada que les indique qué han hecho mal o, incluso, cómo les parecería que deberían de haberlo hecho.

Y como quiera que esto no ocurre prácticamente en ningún caso, el comentario de respuesta suele ser uno de estos tres: «Está muy bien» o «A mí me ha gustado mucho» o «Se lee muy rápido», que son las tres formas más extendidas de no decir absolutamente nada o, cuando menos, nada útil, para el autor novel, que lucha por no ahogarse en un mar de dudas, de esperanzas, de ilusiones rotas y de oscuridad sobre el camino que ha de seguir.

Detectar los fallos propios es una tarea realmente complicada y requiere de grandes dosis de humildad, de ganas de progresar, de perseverancia y de paciencia.

Por lo general, las personas solemos mostrarnos bastante indulgentes con los fallos propios, y eso cuando los detectamos y somos conscientes de ellos, pero es precisamente en los fallos que no vemos donde se esconde el mayor riesgo que corre una obra de no llegar a ser una buena obra.

Pero ¿cómo detectar y corregir los fallos de tu novela?

De nada sirve intentar convencerse de que uno mismo, por sus propios medios e iniciativa, va a ser capaz de detectarlos y corregirlos. Obviamente esto no es aplicable a todos los fallos que se puedan cometer. La ortografía, la gramática o la tipografía son áreas en las que uno puede fallar y uno mismo puede corregirse medianamente bien solo con poner un poquito de interés.

Pero ¿qué hay de los asuntos relacionados con el estilo y las cuestiones literarias?

Un autor novel puede aprender a dectectar y corregir los fallos de su novela. Te cuento cómo. Clic para tuitear

Siempre se dice que un estilo no se puede o no se debe corregir, pero lo cierto es que hay estilos que son muy mejorables, y el autor tiene derecho a conocer esto de su propio estilo.

Aprende a detectar y corregir los fallos de tu novelaDe las cuestiones literarias hay que observar y analizar con profundidad el diseño de los personajes, su presentación al lector, su papel en la trama, su desarrollo, sus relaciones y su arco evolutivo. De la trama hay que vigilar su diseño y su consistencia, ya que sobre ella se soportan el resto de elementos que no van a poder suplir lo que una trama mal planificada o mal expuesta deja sin cubrir. Del conflicto narrativo, su intensidad y su distribución y ubicación en el relato. Del narrador, comprobar si se ha elegido al mejor y comprobar si el lenguaje que utiliza es el más adecuado para contar la historia que cuenta. Solo un análisis exhaustivo de cada elemento que hace posible un relato nos garantiza alcanzar la mejor versión posible de nuestra obra.

De nada sirve acudir a cursos masificados donde, con suerte, le enseñan a uno a detectar los fallos de un texto ajeno. Todos los fallos ajenos también nos pueden enseñar, desde luego, pero ninguno de ellos nos va a enseñar sobre muchos de nuestros fallos. De nada sirve eso si, cuando uno llega a casa y se pone delante de su propio texto, sigue igual de perdido que antes del curso y con un buen dinero menos en el bolsillo.

Si quieres aprender a detectar y corregir los fallos de tu novela, escríbeme utilizando el siguiente formulario; juntos estudiaremos tu situación y te propondré una solución viable que, además te entrene para cometer cada vez menos errores. 

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© Víctor J. Sanz

Trabajar gratis es una falta de respeto

Quién nunca nos robaría nuestro dinero no tiene ningún reparo en robarnos el tiempo que necesitamos para ganarlo. (Jacinto Benavente, 1866-1954, dramaturgo español)

Tal vez por una economía maltrecha, o un egocentrismo galopante, o una autosuficiencia pretendida y nunca autocuestionada, o por un maltrecho sentido de la decencia, o vaya usted a saber por qué, pero nunca faltan personas que tienen firmemente asentada en sus convicciones la idea de que los demás tienen que trabajar gratis para ellas.

Quien así procede, solicita indiscriminadamente servicios profesionales sin intención alguna de pagar por ellos.

Me pregunto qué valor le darán esas personas a los profesionales que accedan a tal petición, y qué valoración harán de su trabajo; me pregunto si todavía le pondrán peros y condiciones.

trabajar gratis. Trabajar gratis es una falta de respeto.
Si un escritor pide a un corrector que trabaje gratis para él, cuando tenga publicado su libro no debería extrañarle que los lectores se lo reclamen gratis. Trabajar gratis es una falta de respeto.

Entre otras cosas, dedico buena parte de mi tiempo a prestar asesoría literaria a autores que me encargan la revisión y corrección de sus obras; y a la impartición de cursos y talleres de formación para escritores. Por lo tanto, me debo a quienes me pagan por mis servicios y esperan de mí lo mejor.

Cómo explicar a mis autores y a mis alumnos que no puedo ocuparme de sus encargos y de sus tareas (a pesar de que me hayan pagado por ello), porque en su lugar estoy atendiendo una petición de alguien que no piensa pagarme por mi trabajo.

Es así de sencillo. Por eso no trabajo gratis.

Trabajar gratis es una falta de respeto, en primer lugar para con uno mismo, pero también para con los colegas de profesión, y para con los clientes propios y ajenos. Pero además es una falta de respeto que comete el solicitante contra el profesional cuyos servicios pretende gratuitamente.

No me han faltado casos en que, después de un torrente de delatoras adulaciones, me han pedido poco menos que un taller gratuito. Cuando explico que es un trabajo remunerado, todo se vuelven complicaciones y argumentos insostenibles.

-¿Cómo voy a hacer uno de sus cursos?, está usted muy lejos.

-¿Sabe exactamente dónde estoy?

-Pues no, no lo sé.

-Es igual, no se preocupe, mis cursos son en línea, por Internet, así que puede usted seguirlos desde donde quiera.

-¡Ah, por Internet!, entonces no puedo.

Al parecer todo se puede preguntar por Internet, salvo ¿cuánto cuesta su taller de narrativa?

En otras ocasiones no ha faltado quien reclama que le entregue mi trabajo de forma gratuita alegando que estamos en crisis. Me pregunto si dirá lo mismo en la caja del supermercado. Puede que incluso también allí lo argumente, pero todos saben la contestación.

Para guinda del pastel tenemos a quien, no contento con faltarle a uno al respeto, encaja mal toda explicación y le retira a uno su valiosa amistad. Su valiosa pero gratuitamente interesada amistad. Parafraseando: “A caradura que huye, puente de plata”.

Evidentemente, atender una consulta puntual o contestar un par de preguntas rápidas creo que lo hacemos todos en mayor o menor medida, pero ese debe ser todo el tiempo que le robe a quienes me pagan por mi tiempo, por mis conocimientos y por mi experiencia.

Rechazar un encargo gratis también le debe servir al solicitante para comprender que, si algún día tuviera idea de pagar por aquello que solicita, sin lugar a dudas sería atendido con absoluta prioridad y dedicación frente a otros que pretendieran no pagar por el mismo servicio.

En el caso de los escritores que solicitan recibir de forma gratuita los servicios de un asesor o de un corrector profesional, me pregunto si, cuando tengan su obra publicada, regalarán un ejemplar a cada persona que se lo solicite. Apuesto por un porcentaje muy bajo en esa estadística.

Insisto, trabajar gratis es una falta de respeto y pedirlo, sobre todo a un desconocido, es además una falta de decencia.


Trabajar gratis es una falta de respeto

© Víctor J. Sanz

¿De qué hablamos cuando hablamos de corregir una novela?

De entrada, a más de uno sorprenderá que se hable de corregir una novela, y esto tampoco debería suponer una sorpresa para otros, teniendo en cuenta que el ego de un escritor es probablemente la única cosa artificial que se ve desde el espacio.

Cuando decimos corregir una novela no quiere decir que el escritor sea un negado en su trabajo o que sus textos estén plagados de faltas, sino que, como el resto de mortales, no es perfecto y está sujeto a la tiranía de esas faltas cuyo manto de invisibilidad resiste al menos cien repasos.

Pero cuando hablamos de corregir una novela no hablamos solamente de ortografía, tipografía y estilo (esas expresiones mejorables, esas palabras mal elegidas o esas formas imposibles de construir algunas frases, entre otras cosas); hablamos también, o al menos deberíamos hablar, de corrección literaria.

corregir una novela

Muchos de los servicios que se anuncian como de “Revisión literaria” no tocan ni un pelo de los personajes, la trama, el argumento, el narrador, el lenguaje literario, el tono, el ritmo, la tensión narrativa, el conflicto narrativo…

No sirve de mucho corregir la ortografía, la tipografía y el estilo de un texto literario si luego los personajes del relato son un fraude, la trama se desinfla como un suflé, o el conflicto narrativo se diluye en varias historias superpuestas y sujetas con cinta adhesiva barata.

Ortografía, tipografía y estilo, sí, pero también una revisión literaria.

Que se tengan ideas alrededor de las que montar una historia no significa que esas ideas traigan de serie la habilidad para plasmarlas en el papel de la mejor manera posible. Se pueden tener buenas ideas, se puede tener una ortografía impecable, incluso se puede tener un estilo de redacción al que no sea posible objetar nada, pero si a la fiesta no invitamos a un buen discurso literario, si no conseguimos cierto grado de credibilidad y de empatía en el lector, solo tendremos un texto redactado de manera perfecta al que no se podría llamar novela.

Cuando alguien os ofrezca un servicio de corrección y revisión de manuscritos que no incluya una seria y profunda revisión literaria, gracias a la que detectar y enmendar las posibles fallas en la narración, no os dejéis engañar aunque luzcan el nombre de “revisión literaria”. No digo que sea un mal servicio, solo digo que los que no incluyen esos términos no deben llamarse “revisión literaria”.

Si quieres un presupuesto serio para una revisión seria de tu novela,

utiliza el siguiente formulario para hacerme llegar una muestra y los datos de tu manuscrito. En un plazo de 24 horas te enviaré un presupuesto y un plan de trabajo con fecha de entrega.


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¿De qué hablamos cuando hablamos de corregir una novela?

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5 razones para corregir mi novela

5 razones y media para corregir mi novela

5 razones para corregir mi novela¿Por qué tengo que corregir mi novela (si yo escribo muy bien, que me lo ha dicho mi mejor amigo, mi madre y mi tía Enriqueta)?, ¿qué autor novel no se ha preguntado esto alguna vez?

Son muchas las razones por las que una novela debe ser revisada por un profesional antes de ofrecérsela a los lectores.

Vamos a ver hoy…

5 razones y media para corregir mi novela Clic para tuitear

  1. Porque no le puedes pedir a los lectores que dediquen varias horas de su vida a leer un texto por el que tú ni tan siquiera te has tomado la misma molestia.
  2. Porque siempre vas a descubrir fallos (pequeños y grandes) que te hubiera gustado corregir antes de publicar.
  3. Si es tu primera novela porque también es tu carta de presentación ante los lectores y ante el mercado en general. ¿Quieres que en tu tarjeta de visita ponga cualquier cosa? Si lo que pone en tu tarjeta de visita no suscita el suficiente interés y no está expresado con un nivel mínimo de belleza, ni lectores ni editoriales querrán volver a saber de ti. Si no es tu primera novela, con mayor motivo. Aunque a estas alturas ya sabrás qué consecuencias tiene no haber corregido tu primera novela. A estas alturas ya sabrás que todo esfuerzo por dar al lector lo mejor es siempre poco.
  4. Porque las editoriales están cansadas de recibir manuscritos y originales que no se tienen en pie más allá de las primeras páginas, y eso suponiendo que hayan aguantado leyendo la primera página completa. Enviar a una editorial un texto sin corregir es un insulto que te haces a ti mismo. Y de quien no se respeta a sí mismo no se puede esperar que respete a los lectores.
  5. Porque una buena corrección te ayudará a distinguirte y distanciarte de las obras y los autores que son tu competencia directa. Por eso mismo, no te limites a pedir que te hagan una revisión ortotipográfica y de estilo, exige además una revisión literaria que te ayude a detectar los puntos débiles de tu obra y que te proponga alternativas para paliarlos o minimizarlos si no son evitables; y que te permita saber cómo puedes sacarle el mejor partido.

Bonus track: Porque es lo que hacen los autores que triunfan y si ellos necesitan ser corregidos, imagínate los que todavía no triunfan.


Si quieres recibir un presupuesto para la revisión literaria de tu novela, utiliza este formulario.

Si quieres mejorar en tu escritura, te esperamos en los cursos de formación para escritores de Scribere Servicios Editoriales.

5 razones para corregir mi novela
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lectores noveles

5 propuestas para cuando las musas te quieren, pero solo como amigo

Muchos escritores no tienen la necesidad de plantearse sobre qué escribir, sino más bien cuándo escribirán todo lo que tienen pensado escribir.

Pero quienes se encuentran con el primer interrogante sienten una angustia vital que no saben cómo enfrentar. A veces es ver un papel en blanco y es echarse a temblar. A veces es inseguridad sobre el interés que pueda despertar una idea en los lectores. A veces es creer que no se tiene nada nuevo que decir.

La mayoría de las veces se trata, no de buscar un fin, sino un inicio.

Y para encontrar ese fin propongo estas

5 propuestas para cuando las musas te quieren, pero solo como amigo

  1. Un contexto. Elige un contexto, el que primero se te ocurra, y luego determina cuál sería la palabra más representativa. Por ejemplo, imaginemos una cafetería, y que su palabra más representativa bien pudiera ser “café”. Ahora describamos una escena en la que evitemos esa palabra elegida. Tal vez no saques un relato de esto, pero es un ejercicio que te pondrá a escribir desde el primer momento. Tampoco pensabas escribir un relato cada día, así que…, al menos te habrá servido para no alejarte de la escritura.
  2. Una frase. Toma un libro, ábrelo por cualquier página. Lee una frase. Ahora convierte esa frase en la primera de tu relato. Incluso cuando lo que escribas a continuación vaya desconectando poco a poco de esa frase inicial, te habrá servido para escribir, que era de lo que se trataba. Ahora repite el ejercicio, pero haz que la frase elegida no sea la primera, sino la última de tu próximo relato. Las musas te quieren
  3. Un personaje. Elige un personaje. Da igual quien sea. Es igual si eliges al camarero que te trae un café o al policía que dirige el tráfico o al cirujano que te operó la semana pasada. Una vez que lo hayas elegido, sácalo de su contexto habitual y colócalo en otro totalmente distinto, donde se encuentre perdido por completo. Y ahora cuenta cómo se siente, qué hace y qué le ocurre.
  4. Una entrevista. Ve a un lugar con mucha gente. Elige a la persona que más llamativa te resulte por su forma de moverse, por su ropa, por su aspecto…, y, mentalmente, entrevístala. Averigua cómo se llama, a qué se dedica, qué ha hecho esta mañana, por qué llegó tarde anoche, de dónde venía, por qué traía unas manchas un poco raras en la camisa… Si haces las preguntas adecuadas, la persona que has elegido te habrá llevado hasta tu próximo relato.
  5. Una confesión. Imagina a un personaje estereotípico sin nombres ni apellidos: un futbolista famoso, el presidente de una multinacional, un conductor de fórmula uno, un pintor famoso, un cantante famoso, el presidente de tu comunidad de vecinos…, alguien a quien casi todo el mundo pueda imaginar. Ahora pon en boca de ese personaje una confesión de algo sorprendente viniendo de él. Imagínale una pierna ortopédica al futbolista, un analfabetismo galopante al presidente de la multinacional, un daltonismo de manual al pintor famoso, un doble al cantante famoso… Cuenta cómo tu personaje confiesa eso tan inconfesable que ya no puede guardar para sí durante más tiempo.

Si quieres una cita con las musas, te ofrezco dos alternativas:

  1. El libro “33 caminos de inspiración“, donde encontrarás y podrás recorrer, como dice el título, hasta 33 caminos para encontrar la inspiración.
  2. El taller “Inspiración y Escritura Creativa” donde encontrarás muchos más juegos creativos como estos y podremos  practicarlos.

5 propuestas para cuando las musas te quieren, pero solo como amigo.
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5 consejos para encontrar tu estilo literario

Se suele decir que el estilo literario es la voz propia de cada escritor, su manera particular de decir las cosas. El estilo es el conjunto de las palabras que se usan y sus combinaciones, pero también es el conjunto de las que no se usan, de las que nos resistimos a usar. El estilo es la forma en que se yergue el contenido de la obra ante los ojos expectantes y ansiosos del lector.

Aquí van

5 consejos para encontrar tu estilo literario

  1. Tu estilo es un país por descubrir, siguiendo las huellas de otros descubridores no vas a descubrir tu estilo. Por lo tanto debes huir de los lugares comunes y de los clichés como de la peste. Si los utilizan tantos escritores, no serás muy original utilizándolos tú también.
  2. Huye también de esas “frases geniales” copiadas a otros autores. Si acabas de descubrir un “silencio atronador” en una novela que estés leyendo, no te limites a copiarlo, busca tu propia versión de ese “silencio atronador” que es ya tan familiar.
  3. Describe a tus personajes de forma original. No te limites a hacer una ficha policial de ellos para mostrársela a los lectores. Limítate a señalar lo excepcional. Si tus personajes son de estatura media, no te molestes en darle ese dato al lector, no se molestará en retenerlo, salvo que sea imprescindible para comprender el relato y además de lo digas de una forma muy original. Así que, a trabajar, busca esa forma original de decírselo.5 consejos para encontrar tu estilo literario
  4. Lucha contra la monotonía. No dejes que tus frases se construyan siempre de la misma manera y con la misma música. Varía de vez en cuando, rompe esa monotonía con otro orden de los elementos de las frases, con frases más cortas o con frases más largas.
  5. No te esfuerces en escribir “tu versión de…”, tu mejor relato no ha sido escrito antes, así que no esperes encontrarlo en tu versión de una historia ya contada. Busca tu propia historia o, quién sabe, déjate encontrar por la historia que tienes que escribir y escríbela a tu manera.

Si quieres que te ayude a encontrar tu estilo literario, te espero en el taller “El lenguaje literario” que imparto en la Escuela de Formación de Escritores.

5 consejos para encontrar tu estilo literario
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5 claves para desbloquear tu proyecto narrativo abandonado

Si eres de los que tienen una novela a medio escribir guardada en un cajón y piensas que ahí se terminará de escribir ella sola, tengo noticias para ti, eso no ocurrirá.

Si crees que podrías terminarla si te pusieras a ello, pero no te entran las ganas de ponerte, tampoco así terminarás esa novela.

Si siempre quisiste verla terminada pero no te atreves a retomar el proyecto, o ni siquiera sabrías por dónde empezar, entonces puedo ayudarte. Comienza por leer estas 5 breves ideas. Si al terminar crees que ha llegado el momento de retomar esa novela y terminarla, hablemos y pongámonos a trabajar en ello para hacerlo una realidad.


5 claves para desbloquear tu proyecto narrativo abandonado


  1. Atrévete:
    1. A abrir el cajón donde lo tienes guardado, no muerde. Dependiendo del tiempo que lo hayas tenido ahí, las muestras de polvo recogidas serán tu único obstáculo físico. Si lo tienes en un cajón cerrado con llave y no tienes la llave, tanto mejor, más emocionante se promete el reencuentro. Busca la forma de forzar el cajón, primero por lo civil y luego, si es preciso, por lo militar.
    2. A leer la primera página. Tal vez tú no requieras de una cantidad copiosa de valor (o de indulgencia) para leer la primera página, pero no faltará quien hasta le tenga miedo a un pasado que se enquistó en esas páginas cuando las escribió. Las sensaciones que tengas al leerla serían las sensaciones que tendría un lector, pero para bien o para mal, aún no es algo que esté a su disposición, por lo que eso no debe preocuparte ahora.
  2. Pregúntate qué te llevó a abandonar el proyecto. ¿Lo abandonaste tú o te abandonó él?, ¿te rendiste?, ¿perdiste la ilusión?, ¿te creíste incapaz? Si averiguas la razón del abandono tienes la mitad del trabajo hecho, al menos sabes contra qué luchar. Si fue por una sensación de incapacidad, piensa que más incapaz es quien ni tan siquiera se hubiera atrevido a comenzarlo como te atreviste tú.
  3. Libérate de las ataduras que te mantuvieron sometido a la dictadura de lo que quisiste hacer, de lo que una vez fue el objetivo de aquel proyecto. No mantengas la idea primera que te movió a arrancarlo, no te obceques en permanecer fiel al original o a aquella primera idea. Aunque las ideas no tienen fecha de caducidad, sí que pueden haber experimentado cierto empeoramiento (o cierta mejoría) con el paso del tiempo. Es bueno objetivar y analizar fríamente lo que tienes delante.
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  4. Si crees que la idea sigue siendo válida a día de hoy, aunque deba ser sometida a cierta cirugía para ser presentada a los lectores, es hora de ponerse a trabajar. Lee todo lo que tengas y haz un esquema de dónde estás y marca el destino al que quieres llegar.
  5. Si, por el contrario, repudias la idea y por nada del mundo te gustaría que nadie la leyera, entonces deberías preguntarte la razón de guardar todavía el manuscrito a medias. Probablemente sea porque hay algo en ello de lo que aún no has conseguido desembarazarte. Eso es precisamente lo que tenemos que detectar primero, aislar después y, por último, escribir.

Si tienes un proyecto narrativo abandonado, y sea cual sea la consideración que tengas ahora de él, si lo quieres reactivar y concluir, tal vez yo pueda ayudarte. Sin ningún tipo de compromiso, háblame de tu proyecto, utiliza para ello este formulario:

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Explícame brevemente tu proyecto y cuál es la meta que te has planteado alcanzar

Envíame los documentos de tu proyecto para que pueda hacer un primer análisis de cómo poder ayudarte


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10 consejos para escritores desanimados

10 consejos para escritores desanimados ►

A veces, un escritor alcanza tal grado de desánimo que comienza a comparar todo aquello que escribe con las peores inmundicias que su imaginación alcanza a nombrar. Lo peor es que también le da por hacerlo con aquello que escribió hace tiempo y de lo que estaba, sin embargo, tan orgulloso no hacía ni un minuto. De repente es el fin, el caos más absoluto, el vacío, el acabose, la nada, cero. Y todo eso, ¿por qué? Puede ser a causa de un personaje rebelde, o de una escena irresoluble que no lo parecía tanto en la sesión de trabajo anterior, o de una trama tozuda que se empeña en seguir sus propios pasos bien lejos de la primera idea; o, el peor de los casos, que todo lo que tenía desarrollado del relato se le venga abajo como un soufflé.

A continuación damos 10 consejos para escritores desanimados:

  1. ¿La primera idea? En lo relativo a tramas, personajes, escenas, títulos, etc… nunca le des más importancia a la primera idea que a las que puedan venir luego, incluso cuando sean los propios personajes quienes te las soplen al oído; antes al contrario, presta especial atención a estas.
  2. Los 110 metros vallas. Si crees que te encuentras ante un obstáculo infranqueable: tranquilo. Rodéalo y sigue tu camino, más adelante habrá ocasión de eliminar ese obstáculo. No te detengas a intentar corregir cada cosa que identifiques como un obstáculo.
  3. Rueda de reconocimiento. Si te asalta insistente la idea de que un personaje no tiene el nombre o la caracterización que le exige su historia y su posición en el conjunto de la obra, quizás debas pensar en cambiárselo. Esto puede ocurrir porque la idea que te habías formado en tu cabeza sobre el personaje ha evolucionado por una línea distinta de lo que la historia donde lo has ubicado, exige. No tengas miedo a estos cambios, una novela es un ser vivo incluso después de la palabra FIN.
  4. Mi estilo, ¿dónde está mi estilo? Si no te convence el estilo con el que estás redactando, olvídate del estilo, intenta ser tú mismo, porque ser tú mismo es tu propio estilo.
  5. Meter las tijeras. No tengas miedo de borrar cualquier texto que te produzca desconfianza o que creas “mejorable”, incluso cuando contenga ideas o material literario de calidad. Apártalo del texto y más adelante comprobarás si aún tiene su hueco o definitivamente nunca debió formar parte de tu texto.
    10 consejos para escritores desanimados
  6. El infinito y frío papel blanco. Si lo que te desanima es el blanco del papel, coge tus libretas de notas, léelas sin propósito alguno, llegará un momento en que encuentres ese propósito. Si esto no funciona lee
  7. ¿Por dónde voy? Si te asalta permanentemente la duda de tu valía como escritor, lee diferentes textos que hayas escrito en orden temporal, comenzando por los más antiguos y hasta los más recientes. Por fuerza habrás de notar cierta evolución. Si esa evolución no es muy evidente, hoy es un buen día para empezar a evolucionar.
  8. Los planos. Si has esbozado una historia e incluso te has adentrado en la redacción de los primeros capítulos pero algo no te convence y te ves inseguro, repasa cada punto del planteamiento, repasa cada personaje, cada unidad de acción planificada, repasa detenidamente cada elemento integrante de la obra, muy pronto los puntos débiles saltarán a la vista en seguida.
  9. Criticón. Lee tus textos con ojos de enemigo para averiguar que les puede estar faltando y dáselo.
  10. La inspiración de la lectura. Si te planteas abandonar tu carrera de escritor, por ejemplo, porque ningún editor valora tu obra, deja inmediatamente a un lado el bolígrafo, el lápiz, el teclado o aquello con lo que escribas, y lee aquello que te gustaría escribir, pronto te sobrevendrán unas ansias indomables de escribir lo que te gustaría leer. El producto de esa escritura encontrará tarde o temprano a su editor.

Bola Extra: Cuando todo lo anterior falle, colócate frente al papel y escribe sin pensar en las consecuencias, no pienses en nadie, ni siquiera en ti mismo. Escribe como si el mundo estuviera a punto de acabarse.


Anímate y fórmate como escritor en la Escuela de Formación de Escritores.

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