Las buenas ideas siempre llegan

Las buenas ideas siempre llegan

Las buenas ideas siempre llegan >>

Cuando se escribe una historia —da igual si corta o larga— a veces ocurre que algo invisible impide su desarrollo a partir de un punto determinado. La causa puede ser un personaje que hace o dice —o que no hace o que no dice— algo que cambia por completo el curso del argumento y, por el momento nos pasa desapercibido. Puede tratarse se un mal enfoque del asunto a narrar. Ya sabemos que cada historia exige no solo su forma de ser contada, sino también su enfoque. Y este precisamente es un ejercicio muy recomendable para todo escritor antes de abordar la redacción de una historia: probar los distintos enfoques; pues es seguro que, de entre todos, solo habrá uno óptimo, uno que nos presente la historia de una forma “genial”.

Las buenas ideas siempre llegan

Esa historia que se atasca, que no avanza —ni retrocede—, queda moribunda encima de la mesa de trabajo, pero está más viva que nunca en la mente del escritor, donde está por un tiempo como en el programa de centrifugado de una lavadora. Bien, pues ese centrifugado no suele contribuir a que las ideas se aclaren. Por contra, suele convenir dejarlo estar, apartar la mirada de esa historia moribunda y esperar a que la idea llegue, porque las buenas ideas siempre llegan. Nadie garantiza que lo hagan pronto, pero si son buenas llegarán; solo hay que estar…, distraído. Sí, distraído, porque si la idea es buena, saldrá a la superficie en cualquier momento, aunque el ambiente no acompañe, aunque la actividad lleve la mente del escritor a tierras muy alejadas de la historia a la que pertenece; aunque todo esté en su contra (aparentemente) la idea que resuelva el atasco en la redacción llegará.

Por tanto, la recomendación es montar, cerca del escritorio de trabajo, un sanatorio para las historias convalecientes a la espera de que la cura que las devuelva  a la vida sea inventada.

Enrique Cido, capítulo 1

Enrique Cido, capítulo 1: Llegada a Faisans

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Enrique Cido, capítulo 1

Mi nombre es Enrique Cido y acabo de llegar a Faisans, el pueblo en el que nació mi padre, muy cerca ya del Mediterráneo. No venía aquí desde que era un niño, cuando venía con mi padre. Me he sentido un poco raro, la verdad, ya no soy un niño y él, bueno, ya no está. Cuando me subí al autobús en Madrid no estaba muy seguro de lo que me encontraría, pero mi intuición no se ha desviado mucho. Me he encontrado un pueblo pequeño, quizás más de lo que yo recordaba, de pequeño las cosas siempre parecen más grandes. Apenas tiene infraestructuras y la señal de final de municipio casi se puede ver desde la señal de Benvinguts a Faisans. No se equivocaba el Secretario de Organización del Partido cuando me dijo que aquí había mucho por hacer, y tampoco se ha equivocado eligiendo a la persona que ha de hacerlo. Giro trescientos sesenta grados sobre mis pies y ya veo surgir un polideportivo de la era alta, donde mi padre aventó las mieses cuando era joven; veo surgir un auditorio de la era baja, donde mi padre jugaba al fútbol cuando era un crío. Las eras sirvieron en el pasado para trillar las mieses, pero ahora que el cereal ya no produce casi beneficio, me ocuparé de que todo eso se modernice, y de paso nos ahorramos algunas subvenciones que, por lo que me han dicho, a la gente de aquí le gusta mucho las subvenciones. Ya veo fluir corrientes de dinero por Faisans, y ese es un río en el que me gusta bañarme, tengo que admitirlo. Cada vez estoy más convencido de que el Partido no se ha equivocado eligiéndome y además, ya no podía estar mucho más tiempo en Madrid, pero esa es otra historia que espero que escampe pronto. Ahora que lo pienso, también veo un residencial de lujo con campo de golf. Eso traerá dinero a Faisans y, por supuesto, a mí.

Hace rato ya que el autobús se ha marchado de la plaza y, cuando he querido darme cuenta, me he visto solo en mitad de la calle. Desde el murete que flanquea los escalones que conducen a la iglesia, unos chavales me miran y se ríen. Al párroco iré a verle más tarde, traigo noticias para él, buenas noticias, noticias con algunos ceros, eso siempre perdona los pecadillos. Por ahora iré a comer algo, me ha entrado hambre con el viaje. En uno de los laterales de la plaza hay una tasca, sí he leído bien. No leía esa palabra desde hace años. Tasca Manolo, se llama. Desde fuera tengo la sensación de que no todos sus habitantes tienen solo dos piernas. Pregunto y al parecer no hay ninguna otra opción para comer en el pueblo. Considero desde ya la posibilidad de promover el negocio de la hostelería en Faisans. Pero por el momento Tasca Manolo es mi mejor opción. Qué dura es la vida en política.

© Víctor J. Sanz

“A 500 por hora”, la historia de Enrique Cido, profesional de la política

Nace una nueva sección de ficción que llevará por título "A 500 por hora" y en la que se contarán las andanzas de un peculiar personaje, un hombre de negocios dedicado al negocio de la política. Su nombre Enrique Cido y su campo de acción es cualquier escenario en el que fluya el dinero ajeno, en particular el dinero público, por el que siente una verdadera atracción. "A 500 por hora". Nueva sección de ficción. "A 500 por hora", donde se contará la vida de Enrique Cido, un hombre de negocios dedicado al negocio de la política.Nace una nueva sección de ficción que llevará por título “A 500 por hora” y en la que se contará la vida de un peculiar personaje, un hombre de negocios dedicado al negocio de la política. Su nombre, Enrique Cido y su campo de acción es cualquier escenario en el que fluya cualquier suma de dinero que pueda acabar en su bolsillo. No le importa demasiado el origen del dinero siempre que él pueda colocarse cerca del destino del mismo. Siente especial preferencia por el dinero público, al que considera más asequible porque “no tiene dueño” que pueda quejarse.

Nace una nueva sección de ficción: “A 500 por hora”, donde se contará la vida de Enrique Cido, un hombre de negocios dedicado al negocio de la política.

Enrique Cido, es un hombre joven que alcanzó la edad adulta en plena cultura del “pelotazo” y, como tantos otros de su generación, se metió en política guiado por una sola idea, la de forrarse. Su principal meta es llegar a ganar, no importa cómo, no importa sobre quién, la cantidad de 500 euros por hora. Según sus cálculos, un solo año de trabajo a ese ritmo le bastará para retirarse de los negocios para siempre.

Enrique Cido ocupa una concejalía en el ayuntamiento de un pequeño pueblo de provincias y comparte un despacho no muy grande con otro concejal no muy pequeño que además es del partido de la oposición.

Muy pronto el primer capítulo.

Escribir a ciegas

Escribir a ciegas

Escribir a ciegasTengo por costumbre planificar las historias que escribo. Parto de una idea genérica, o de un personaje peculiar o de un contexto que exige a gritos contar su historia. Luego planifico el esqueleto de la historia, las distintas etapas que ha de cubrir. Por el camino lo voy habitando con personajes, con ubicaciones, con frases literales. Poco a poco la historia va tomando cuerpo. Llega el momento de dejarla reposar, llevar la cabeza a otra cosa, ocuparla con otros temas, cuanto más alejados de la historia mejor.

Al cabo de un tiempo suficiente —cada historia marca sus propias necesidades en este sentido—, retomo toda la información que dispuse. La releo, la apruebo o la repruebo y formo una nueva composición que, según las circunstancias y las dimensiones de la propia historia, quizás no requiera un segundo reposo. Cuando todo parece tener una coherencia, cuando todo lo que veo aparenta cierto mérito de ser contado, entonces y solo entonces, comienzo el trabajo de redacción de la historia.

Escribir a ciegas tiene sabor a escribir algo no destinado a ser leído, o al menos con ese espíritu se puede afrontar.

Estas guías de trabajo sirven a propósitos de producción muy concretos, pero no sirven para la producción de cualquier tipo de historia. Cuando la historia nace en el escritor, no siempre lo hace con los elementos suficientes como para planificarla siquiera someramente. Puede nacer en forma de frase que resulta subyugante, tremendamente atractiva, o mediante la contemplación de una imagen turbadora, inquietante. En ese momento, nace en la mente del escritor la necesidad de contar —casi de descubrir— la historia que subyace tras esa literal o tras esa imagen. Para quien está acostumbrado a un método de trabajo —perfectamente compatible con la inspiración—, escribir a ciegas es una experiencia tremendamente excitante. Creo que esa excitación se apoya sobre dos firmes pilares: de un lado la emoción del propio descubrimiento de la esencia de la historia, y de otro, —tal vez lo más excitante— de la ausencia de guías que, inevitablemente, se convierte en ese qué haríamos si nadie nos viera.

Escribir a ciegas tiene sabor a escribir algo no destinado a ser leído, o al menos con ese espíritu se puede afrontar, ya que si nadie vigila, si ninguna guía le dice al escritor por dónde ha de ir, será él mismo quien marque el camino a medida que lo vaya recorriendo, y tal vez lo haga por parajes alejados de todo lo que hasta ese momento pudiera haber previsto.

Hay que poner el acento en la ortografía

Hay que poner el acento en la ortografía

Poner el acento a la ortografía. No deberíamos dejarnos llevar por la permisividad de las redes sociales para con una lengua mal escrita, es necesario poner el acento en la ortografía.Un texto bien escrito es un regalo, y lo sabemos por lo que supone cuando está mal escrito, que viene a ser como un insulto, un grito, un mal aliento de nuestro interlocutor.

A pesar de todo lo que se ha insistido en algunos casos concretos, seguramente por ser los de uso más generalizado, hay gente que insiste todavía más en no atender las indicaciones de la Real Academia; dejando el concepto ‘tozudez’ en verborrea de infantil arrogancia.

No deberíamos dejarnos llevar por la permisividad de las redes sociales para con una lengua mal escrita, es necesario poner el acento en la ortografía.

Es justo decir que, lo que a todo el mundo le es exigible: esa corrección en la escritura, para un escritor es una espada colgando de un hilo sobre su cabeza.  Y no me quedo en decir tan solo que “es de obligado cumplimiento”, voy más allá, mucho más allá, para un escritor, la corrección en la escritura es parte de sus obligaciones profesionales para con el lector; pero también y en tanto que vehículo de la educación, el escritor debe enseñar a otros esa corrección en la escritura. Es una enseñanza sorda, pero no ciega; intuida, no explícita; entre líneas, no subrayada. Lo bien escrito, bien se lee y, por supuesto, bien se aprende.

La Fundación del Español Urgente (FUNDÉU), publicó hace tiempo unas “Novedades de la Ortografía” que, según lo que se puede leer en muchos sitios, no se ha consultado lo suficiente o con la suficiente atención. Esto es muy frecuente en las redes sociales, que a veces no son sino mercadillos de ocasión donde muchos no pierden ocasión de liarse a palos con tildes, bes, uves y no se sabe cuántas víctimas más. ¿Por qué las redes sociales les parecen a muchos un lugar donde ‘no importa’ escribir bien o mal?, ¿a qué viene tanta permisividad con la lengua?, me temo que cualquier día empezaremos a dejar de entendernos y proliferarán diccionarios de todo tipo para entendernos entre nosotros. Nos habremos convertido en bárbaros, cuyo origen está, como tantas cosas, en Grecia. Para los antiguos griegos, los extranjeros que no hablaban griego todo les sonaba a bar, bar, bar.

Entre las “Novedades de la ortografía” publicadas por Fundéu, a muchos dolerá encontrar la entrada referida a la palabra “solo”, para cuya grafía queda desaconsejada la tilde, y se recomienda en su lugar el uso de “solamente” o “únicamente”. O la dedicada a los préstamos (extranjerismos adoptados) para los que se reclama una adaptación o bien de la pronunciación o bien de la grafía. Ejemplo, si escribes “banjo” (instrumento musical), no pronuncies “banyo”. La RAE prefiere esta última grafía.

Descarga aquí las “Novedades de la Ortografía” publicadas por Fundéu.

No tengo Kindle

No tengo Kindle. Si tus indagaciones sobre libros siempre acaban con la frase "Sí, pero yo no tengo Kindle", echa un vistazo a estas aplicaciones. Si quieres, puedes leer los libros de Amazon en el pc, en el mac, en una tablet o en un smartphone. Para pc/mac, existe incluso una herramienta que trabaja sobre Google Chrome (Google Play Books) y que permite leer los libros directamente en el navegador. Lo tienes muy fácil, son herramientas gratuitas y se instalan fácilmente. Vas a tener que buscar otra excusa para no leer libros electrónicos de Amazon.Para todos aquellos que se sienten atraídos por libros publicados en Amazon pero no dispongan de un lector Kindle, no desistáis tan pronto. Amazon se ha preocupado de poner a disposición de todo el mundo y de forma gratuita, aplicaciones para que todo tipo de soporte pueda mostrar el contenido de sus libros digitales.

Si tus indagaciones sobre libros electrónicos acaban siempre con un: Sí, pero es que yo no tengo Kindle, probablemente no sabes que puedes leer los ebooks de Amazon en cualquier dispositivo.

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Lenguando 2014

¿Que qué es Lenguando?, pues Lenguando es un evento para profesionales de la lengua, en el que se dan conferencias, se imparten talleres y se exponen iniciativas, proyectos y actividades relacionadas con la lengua en cualquiera de sus formas y áreas.

El evento aborda la lengua desde distintas áreas como la corrección, la traducción, la edición, la creación, la educación, la lingüística, la tecnología, el periodismo, la comunicación o los juegos.

Lenguando 2014 es la segunda edición de este encuentro multidisciplinar con la lengua y tendrá lugar en Madrid los días 29 y 30 de marzo, en La Casa del Lector, Paseo de la Chopera, 10

Si quieres conocer los detalles de la primera edición para saber mejor de qué va todo esto, entra aquí.

Si estás interesado en asistir, que ya deberías estarlo, puedes registrarte aquí.

Lenguando 2014 es un encuentro con la lengua en todas sus vertientes, traducción, corrección, edición, creación, periodismo, comunicación, lingüística, tecnología y más.

Está organizado por:

Lenguando 2014Cálamo & Cran, empresa que nació como de servicios editoriales pero que más tarde se consolidó como una interesante oferta en formación de correctores profesionales, editores, traductores, maquetadores o profesores de español.

Lenguando 2014 Molino de ideas, empresa de Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) que se ha propuesto darle un giro radical a la forma en que entendemos el papel del lenguaje en los medios digitales. Crean programas informáticos capaces de analizar el lenguaje, proporcionar información léxica de las palabras y extraer automáticamente conocimiento a partir de textos; lo que sugiere que no se trata de herramientas que interesen únicamente a profesionales, sino que el público en general encontrará en ellas un transporte al futuro de la lengua en la era digital.

Lenguando 2014 Xosé Castro, traductor e intérprete de inglés, corrector de estilo, guionista, presentador de televisión y colaborador en programas de radio. Por si esto fuera poco, además algunos de sus textos forman parte del temario oficial de centros de enseñanza de lenguas en España, Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá.

Lenguando 2014 Apicultur, es la plataforma de APIs lingüísticas ideal para crear proyectos relacionados con la lengua y la tecnología: diccionarios, buscadores de sinónimos, conjugadores verbales, ejercicios de ortografía online, juegos lingüísticos y mucho más. Apicultur te permitirá crear apps y web de forma sencilla sin necesidad de ser un experto programador.

Entre otras colaboraciones y apoyos, Lenguando 2014 cuenta con el apoyo de Fundéu, Fundación del español urgente, patrocinada por la Agencia EFE, el BBVA y asesorada por la Real Academia de la Lengua.