¿En qué estás trabajando ahora?

La concentración en la escritura

Hay escritores que acostumbran a tener varios frentes abiertos y compaginan como pueden los trabajos que todos ellos demandan. Producen textos literarios de uno o varios géneros, escriben artículos, crónicas o incluso noticias para algún medio.

La concentración en la escritura
La concentración es esencial en el trabajo del escritor

Cuando esto ocurre no siempre es debido a la personalidad del escritor ni a una manía, puede ser debido a que la inspiración, o como lo queráis llamar, llega cuando quiere y con el aire que quiere. Y en ese contexto, hay quien prefiere no discutir con ella, ni posponer sus mensajes, ni siquiera en forma de anotación en una libreta que para muchos, una vez fría, pierde la esencia que le dio vida.

Sin embargo hay otros escritores que estarán pensando, ¡qué desorganización!, yo no podría trabajar así. Centrados en un único objetivo la ventaja es clara para estos escritores, presumiblemente terminarán antes ese trabajo y, quizás lo más importante, todo el torrente creativo estará concentrado en un único objetivo, lo que sin duda enriquecerá el resultado final.

La capacidad de concentración, en la escritura especialmente, es una cualidad imprescindible. Resulta muy útil y necesaria durante todo el proceso creativo. Si un escritor no tiene suficiente grado de concentración es muy probable que deje de ser padre de sus historias para convertirse en su hijo, en su consecuencia, en su esclavo. Las historias pueden convertirse en eternas y el escritor puede pasar a ser un personaje más, atrapado en ellas, que no sabe por donde está la salida.

Históricamente algunos escritores desarrollaron ciertas manías que, a decir de ellos, favorecían de forma absoluta y determinante su concentración. Pero obviamente ninguna manía  estridente es imprescindible para favorecer la concentración, bastará con observar algunas pequeñas normas, aquí van unas pocas, las demás las pondrá cada cuál:

Establece un tiempo de trabajo lejos de cualquier otro estímulo

Desconéctate de internet. Las redes sociales son un medio eficaz para dar a conocer tu trabajo, pero también son muy eficaces para impedir la concentración.

Cierra el programa de correo, a no ser que estés esperando uno de tu editor.

Crea un ambiente con los estímulos mínimos necesarios para tu trabajo, quizás bajar la luz, quizás bajar la música o quizás poner una que sea suave o a propósito de la historia que estés escribiendo, quizás cerrar la puerta o la persiana, quizás escribir de noche, o de madrugada.

-Si lo que estás escribiendo lo requiere quizás sea buena idea sumergirte en circunstancias parecidas a las que intentas manejar en tu historia, como por ejemplo visitar una estación de tren si la escena que estás escribiendo transcurre en una estación de tren.

Cada cuál sabrá determinar cuáles son las normas que pueden favorecer su concentración, ¿cuáles son tus normas?

 

La concentración en la escritura

Víctor J. Sanz

Miedo al papel en blanco

El miedo al papel en blanco

El miedo al papel en blanco no existe. Es un mito, el papel blanco no come escritores.

El miedo al papel en blanco no existe. Es un mito, el papel blanco no come escritores, ni tampoco come ideas.

Un verdadero escritor no tiene miedo al papel en blanco, muy al contrario: lo ama, lo busca y se entrega a él como un amante fogoso, hasta disolverse en él como un azucarillo. El papel en blanco es una invitación permanente para aquellos que siempre tiene algo que decir, que suele ser el caso de un escritor.

Miedo al papel en blanco
Miedo al papel en blanco

El papel en blanco, al contrario de lo que muchos piensan, no representa un vacío exterior, sino que representa un vacío interior, y un escritor nunca está vacío por dentro, jamás. Por tanto el concepto del miedo al papel en blanco debemos aplicarlo o vincularlo a otras actividades profesionales no relacionadas con la escritura en ninguna de sus formas.

A pesar de todo, ¿puede un escritor tener miedo al papel en blanco?

Si a pesar de todo, eres escritor y crees tener miedo al papel en blanco, lo más probable es que una de las dos cosas no sea cierta, o bien no es cierto que seas escritor o bien no es cierto que tengas miedo al papel en blanco.

Aún así, si te mantienes firme en ambas creencias, tal vez todo se reduzca a una falta temporal de capacidad para ordenar tus ideas o de práctica en el arte de confinarlas en un papel en blanco. Se suele hablar también no de miedo sino de bloqueo, que es bien distinto. A ese bloqueo me refiero, al de sentirse incapaz temporalmente para ordenar con cierto sentido las ideas sobre el papel. Bien, pues para superar este bloqueo existen algunas ideas interesantes,

Prueba alguna de estas 8 vías:

  • Escribe un carta a un amigo o un familiar.
  • Comienza con ese diario que siempre quisiste escribir.
  • Escribe el peor relato que tengas en la recámara y sácalo de ti a modo de exorcismo, podría estar obstruyendo los conductos naturales de comunicación entre el escritor y el papel. Después todo irá más fluido.
  • Describe lo que estás viendo, deja volar tu imaginación por un paisaje y ponle una temperatura y un olor, siente el viento que corre por él.
  • Observa la imagen de una persona, habla con ella, insite hasta que te conteste y te cuente su vida.
  • Lee la prensa, que nunca pierde esa cualidad de sorprender a la imaginación más retorcida.
  • Lleva tu imaginación hasta el lugar de un crímen, ella sabrá que hacer con ese papel en blanco que tanto miedo crees que te da.
  • Ve a un lugar con mucha gente, obsérvales, imagínales una vida, imagínales secretos por los que darían esa vida, hazles interesantes.

Y ahora, vuelve a tu escritorio y escríbelo

Si aún así, sigues creyendo que eres escritor y que tienes miedo al papel en blanco. Aparta de ti el papel en blanco por un momento y lee, lee y lee; tanto textos literarios del género que te gusta escribir como de cualquier otro género. Apenas pasarán unos minutos cuando ya seas tú quien de miedo al papel en blanco.

Miedo al papel en blanco

Víctor J. Sanz

Stephen-King

Siete consejos de Stephen King sobre escritura

Los consejos de los escritores de éxito son lecciones muy valiosas sobre la profesión, que todo escritor debe conocer. En esta ocasión, los consejos de Stephen King.

Consejos de Stephen King

1) Ve al grano.

No pierdas el tiempo de tus lectores con explicaciones sobre el trasfondo de la historia, largas introducciones o más largas anécdotas. Reduce el ruido. Reduce los balbuceos.Vete al grano antes de que el lector pierda la paciencia.

2) Escribe el borrador. Después déjalo descansar.

Escribe un borrador y a continuación déjalo reposar en un cajón durante unos meses antes de volver a leerlo. Después de esa lectura, todavía debes dejar reposar el manuscrito un par de días antes de empezar a corregirlo.

Este modo de trabajar  te permitirá alejarte de las ideas que tenías cuando empezaste a trabajar en la historia, lo que te dará una perspectiva más clara y objetiva del texto. Eso te facilitará corregir, añadir o cortar (incluso ser implacable) y dará como resultado un texto mejor.

Siete consejos de Stephen King
Stephen King

3) Reduce el texto.

Al revisar el texto es el momento de eliminar todas las palabras y frases superfluas. De este modo el mensaje ganará en claridad y seguramente en fuerza emotiva.

Eso sí, no elimines demasiado texto o puedes lograr el efecto contrario en su lugar. Lo ideal, como aprendí gracias a una carta de rechazo, es reducir el texto en torno a un 10%.

4) Que tu historia y personajes sean honestos y atraigan.

Por extraña que pueda ser la trama que presentes, no olvides que tus personajes tienen que ser creíbles, normales, reales.

Una de las claves para lograrlo es tener una voz y unos personajes honestos, con lado bueno y lado malo. Esto crea una fuerte conexión con el lector que puede identificarse con sus defectos, pasiones, miedos, debilidades y buenos momentos. Haz que tus personajes sean humanos.

Otra de las claves es mantener un estilo coloquial. Mantén la sencillez y usa un lenguaje que no sea innecesariamente complicado. Usa las palabras que primero te vengan a la mente.

5) No te preocupes demasiado por lo que puedan pensar los demás.

No debe importarte lo que digan tus conocidos, tu familia, tus lectores, los editores que rechazan tus obras o la crítica. Siéntate a tu escritorio cada día y escribe.

6) Lee mucho.

Cuando se lee siempre se cosecha algo. A veces puede ser un recordatorio de lo que sabes que deberías estar haciendo mientras escribes. A veces es una idea genial o simplemente la manera en que el escritor que lees construye la atmósfera de su historia. A veces es algo totalmente nuevo que te deja con la boca abierta. Y a veces se aprende lo que se debe evitar hacer. Casi siempre hay lecciones que podemos aprender.

Si quieres ser un mejor escritor tienes que leer mucho para obtener nuevas ideas, ampliar tus horizontes y profundizar en el conocimiento. Además, para evolucionar como escritor es necesario que mezcles influencias para ver qué pasa.

¿Cómo encontrar tiempo para leer más? Apaga la televisión. Aprovecha cada instante. Lleva siempre un libro encima.

7) Escribe mucho.

He dejado el consejo más importante para el final. Para llegar a ser un mejor escritor seguramente —aunque no suponga una sorpresa— necesitas escribir más. Muchos de los mejores en los diferentes campos —Bruce Springsteen, Michael Jordan o Tiger Woods— han ido más allá de los límites normales de la práctica. Y así han logrado resultados extraordinarios.

Pero  ¿qué hacer cuando no tengo ganas de escribir? Desde luego, aguardar la inspiración puede llegar a ser una larga espera.

Una buena manera de evitar esa falta de ganas es encontrar una solución eficaz para reducir la procrastinación. Es posible que tengas que probar varias antes de encontrar una que funcione contigo. Otra manera es, simplemente, ponerte a escribir. Cuando te acostumbres a hacerlo descubrirás que esa resistencia inicial se convierte en entusiasmo.

 

Siete consejos de Stephen King sobre escritura

Fuente: Sinjania.es

Autores Indies

Autores Indies somos todos

Antes de nada es mi obligación advertir que con este texto no persigo crear polémica, ni buscar protagonismo. Lejos de ambas intenciones, tengo la única intención de exponer, con el respeto como condición irrenunciable, mi postura y mi opinión al respecto del movimiento o grupo (ellos se autodenominan “grupo organizado”), conocido como “Autores Indies”, una pequeña escisión del numerosísimo colectivo de autores indies o independientes.
Autores Indies
Autores Indies

Este grupo está compuesto por escritores de distintos géneros y con distintas trayectorias y bagajes como escritores, pero cuya característica común es haber publicado sus trabajos en Amazon y quizás haberlos tenido, o incluso mantenido en algunos casos, entre los más vendidos de esa plataforma digital, como es el caso de la escritora Blanca Miosi, elegida líder del grupo.

Como nexo de unión del grupo se refieren en su carta de presentación más a un objetivo común que a una descripción o característica que los agrupe de natural. Su objetivo, alcanzar mayor visibilidad. Como el de cualquier escritor que no sea ya conocido.

Hasta aquí nada que los distinga del resto de los demás autores indies que, les pese o no, llevan esa misma etiqueta sin que nadie se la pueda dar o quitar, tan solo por el simple hecho de autoeditarse, autopublicarse y autopromocionarse. De ahí que el nombre del grupo más que incluyente parezca excluyente de quienes no lo forman.  Por fortuna no les compete a ellos clasificar a los demás en un grupo u otro, ya por inclusión, ya por eliminación. No tengo nada en contra del nombre que han elegido, pero de verdad que me cuesta visualizar un ejemplo similar con la música, no puedo imaginarme comprando el último CD o entradas para el concierto del grupo de música “Músicos Indies”, no puedo.

  • Autores Indies es un grupo elitista

 

Pero en esa misma carta de presentación hay un elemento chirriante y estridente como es el de autodescribirse como un grupo “formado por la elite de los escritores que publica en Amazon”. No me puedo imaginar a un solo escritor honesto consigo mismo que pueda estar conforme con autoconcederse esa denominación. Ni siquiera me imagino hablando de sí mismo a Arturo Pérez-Reverte.

Que nadie me malinterprete, no reclamo “democracia” a los integrantes del grupo “Autores Indies”, no soy quien para decirles lo que tienen que hacer, faltaría más; tan solo me limito a señalar la falta de modestia y el exceso de arrogancia que me inspira tal autopresentación. Es el efecto que me produce y eso sí que es mío y lo exijo y lo reclamo.

 

  • Autores Indies es un grupo secreto

 

Quizás, de entre todo lo que he averiguado de este grupo, lo más llamativo de todo es que el grupo es “secreto”, como puede leerse en esta entrada del blog de Blanca Miosi. A pesar de que explican los motivos de que sea así, no parece que tenga sentido ni encaje la idea del secretismo con la idea, también expuesta, de la promoción y difusión de los trabajos de sus integrantes de forma…, como no podía ser de otra manera, nominativa. Sinceramente no encuentro la manera de ganar visibilidad nominativa partiendo del secretismo. A no ser que se trate de una treta literaria que busque aún mayor protagonismo.

Desde hará un par de meses tengo contacto, vía Twitter, Facebook y mail con alguno de los integrantes de esta escisión de autores indies y no me ha parecido que sean distintos o mejores o peores que el resto de escritores indies, buscan notoriedad, mayor alcance entre el público, más ventas…, lo normal.

Si alguien tiene curiosidad por saber quienes forman parte de este grupo “secreto”, solo tiene que estar atento a sus publicaciones nominativas e ir anotando sus nombres en una lista, muy pronto conocerá a todos, ya que uno de los compromisos que exigen, como es natural, a quienes forman parte del grupo es la difusión del trabajo propio y del trabajo de los miembros del equipo, por lo que cabe presumir que la condición de “secreto” busca otra cosa que mantenerse realmente en secreto. Estaremos atentos.

  • Autores Indies es un grupo irritable

 

El pasado día 21 de abril, mi compañero y colega Francisco Concepción, editor de la revista La Esfera Cultural, publicó un editorial en el que exponía su opinión acerca, no de este grupo de autores, sino más bien de lo que para él supone y significa publicar, autopublicarse en Amazon. La reacción de algunos de los supuestos miembros del grupo secreto “Autores Indies”, como se puede apreciar en sus comentarios, resulta de lo más desoladora y decepcionante. Algunas de sus reacciones nacen de la vehemencia y agresividad más incontrolada, estéril, pueril y hasta machista que uno sea capaz de encontrar entre personas que pretenden dejar huella como escritores serios.

Yo mismo he autopublicado mis relatos en Amazon y no me siento ni mucho menos atacado por el artículo de Francisco Concepción. Todavía intento entender las reacciones de mis colegas indies.

 

  • Autores indies somos todos

 

Recientemente este grupo ha cobrado protagonismo debido a las acciones que están llevando a cabo de promoción y difusión de las obras de sus componentes, y se quiera o no, esto contribuirá, aunque sea como beneficio colateral, a la promoción del resto de autores indies, bastará con que cada escritor que así lo desee se etiquete también como dentro de los “Autores Indies”, ese “grupo organizado secreto”, al que pertenecemos todos los autores indies.

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“Autores indies somos todos”
Víctor J. Sanz, autor independiente no elitista y no secreto
Enamorar al lector, la importancia del inicio

La importancia del inicio en una novela

En el oficio de la escritura no resulta de aplicación el dicho popular “lo que bien empieza bien acaba”, pero es evidente la importancia del inicio, ya que un buen inicio equivale a recorrer la mitad del camino.

Un buen inicio debe atrapar al lector lo antes posible. Evidentemente, el resto del texto no puede desanimar la lectura ni defraudar las expectativas de un buen inicio, pero el inicio puede serlo todo, puede suponer la diferencia entre enganchar al lector o provocarle rechazo. Quien dice lector, dice editor.

¿Qué elementos hacen que un inicio sea realmente atractivo?

Un buen inicio debe contener una promesa, una promesa de conflicto, de sorpresa, de un hecho que romperá la normalidad, la cotidianidad, o ¿por qué no?, un conflicto y una promesa de solución del propio conflicto.

Enamorar al lector, la importancia del inicio
Enamorar al lector, la importancia del inicio en una novela

Es preciso introducir al lector lo antes posible en la atmósfera de lo que vendrá. Tirar un buen anzuelo con un comienzo sorprendente, impactante o prometedor es garantía de que la lectura no será abandonada a las primeras de cambio.

¿Cuánto dura el inicio de una novela?

Depende de varios factores, pero podemos estar hablando de un párrafo o un primer capítulo no muy largo, a modo introductorio, pero también podemos estar hablando de una frase. Cuanto más estiremos el texto contenedor de la promesa inicial menos posibilidades tendremos de capturar la atención del lector.

¿Qué es preciso contar?

Es preciso contar lo mínimo para que el personaje o la situación se presenten atractivos. Es decir, contar lo mínimo es lo máximo que tiene que contar un autor para conseguir un inicio cautivador. Por ejemplo, un hecho con el suficiente impacto emocional que el personaje vio, vivió o vivirá. Por ejemplo, una decisión recién adoptada por el personaje que puede poner sus pasos en caminos totalmente distintos, generando en el lector el interés por conocer qué le deparará la difícil decisión que acaba de tomar.

Es error frecuente desdeñar la importancia del inicio, desarrollando un capítulo entero para explicar un buen número de informaciones que, en todo caso, resultará siempre excesivo para el lector, resultará siempre fuera de lugar y será un argumento excelente para cerrar ese libro y abrir otro. Más aún si, posteriormente, no se hace un uso adecuado de todas esas informaciones. Que el autor esté obligado a conocer a la perfección a sus personajes, no implica directamente contar todo lo que sabe de ellos, y mucho menos al principio de su historia. O, ¿es que no causa cierto rechazo la persona desconocida que se nos acerca en la sala de espera de no importa dónde y nos cuenta su vida en menos de cinco minutos?, al autor que se vea identificado con esa forma de proceder más le vale buscar un hueco en una sala de espera cómoda y atestada de gente, que intentar narrar historias.

Recuerda, “no hay una segunda ocasión de causar una buena primera impresión”, es “la importancia del inicio” en una novela.

La importancia del inicio en una novela

Víctor J. Sanz

Relatos DESDE LA TORRE

Conoce los relatos DESDE LA TORRE

<<Relatos DESDE LA TORRE>>

El libro de relatos DESDE LA TORRE es una selección de 15 relatos breves escritos en diferentes estilos y voces, que conducen al lector a través distintas épocas, por medio de personajes peculiares.

Contraportada del libro de relatos DESDE LA TORRE
Contraportada del libro de relatos DESDE LA TORRE

La colección comienza con los dos relatos más largos, “El mercader de ámbar rojo” “Holofernes en rojo y negro”.

En el primero, el lector viajará a épocas remotas y presenciará la evolución de un mercader que se aprovecha de la ingenuidad y de la superstición que domina la vida de la gente corriente, para llevar a cabo sus aficiones ‘especiales’ y salir con bien de ellas.

En el segundo, ambientado a medidos del s.XIX parisino, conoceremos algunos detalles de la vida de un pintor impresionista, nacido a la pintura en el estudio de su maestro en pleno corazón del ‘Quartier Latin’.

“Desde la Torre” incluye también dos microrrelatos, “Naturaleza muerta” y “Hoy es sábado”, que ahondan en dos momentos muy especiales de la vida de dos personas normales y corrientes.

En “El uniforme”, conoceremos el mundo interior de un funcionario de prisiones que desempeña las desagradables funciones de verdugo, una profesión hacia la que no siente ninguna vocación.

Contempla “La fotografía” y explora los efectos de la memoria selectiva sobre las fotografías.

“La silla” es un relato íntimo, lleno de sentimiento. Una lección de vida que removerá lo más profundo de tu interior.

“La tormenta” nos abre una ventana a las relaciones de pareja siempre difíciles y siempre con solución.

Conoce de la mano del protagonista de “Salir del escritorio”, la génesis de un oficio hecho destino, el oficio de escritor.

Explora en “Desprendimiento de rutina”, la ansiedad, la angustia de la rutina diaria, la cárcel del día a día.

¿Quieres conocer los ingredientes de una “Receta de familia” que hizo famosa a una saga de cocineros?

Escucha en primera persona la confesión de un asesino en serie: “Antes de entregarme”

¿Te has preguntado alguna vez qué ocurrirá cuando se escriba “El último libro”?

En “Memorias de un espejo” podrás viajar al interior del mundo de un escritor que descubre yacimientos de personajes y situaciones en objetos cotidianos de otras épocas.

Y, por último, acompaña al protagonista de “Ahora vuelvo” en un viaje en el tiempo no deseado y de consecuencias menos deseadas aún.

El libro de relatos DESDE LA TORRE está disponible en Amazon.

ESQUEMAS NARRATIVOS

Esquemas narrativos, ¿son necesarios?

¿Se puede abordar la escritura de una novela sin los esquemas narrativos previos?

Hay escritores que los consideran imprescindibles, como le ocurre a Arturo Pérez-Reverte, que afirma que es muy minucioso en trabajos previos, especialmente en el de documentación. Pérez-Reverte no comienza el trabajo de redacción antes de tener una idea lo más acabada posible de la estructura.

Al igual que Pérez-Reverte, Juan Marsé también prefiere trabajar con un guión previo. Comienza el trabajo de narración desde una estructura muy elemental basada en notas sobre hechos y personajes concretos que, poco a poco tendrá que ir encajando en los distintos capítulos.

Esquemas narrativos
¿Son necesarios los esquemas narrativos previos?

Sin embargo, hay otros escritores que no los utilizan, y no porque los consideren superfluos, sino porque les anticipan qué ocurrirá en las páginas siguientes y les mata la ilusión, el misterio por descubrir, como le ocurre a Juan José Millás, para quien el mayor atractivo de narrar una historia es, precisamente, ir descubriendo qué va a pasar a continuación, ejerciendo a modo del lector del primer borrador.

Esquemas narrativos, ventajas y desventajas

Aunque en sí mismos, los esquemas narrativos no son del todo imprescindibles, su ausencia puede privarnos de gran riqueza de ramificaciones de nuestra historia, que van surgiendo solo a medida que vamos tejiendo el propio esquema. Pero también perderemos con su ausencia una vista general de nuestra historia, con lo que el ritmo se diluye y sus elementos esenciales también.

Los esquemas narrativos nos ayudan en la creación de personajes más interesantes, más completos y más complejos. En ellos dibujamos los personajes o al menos trazamos un boceto de sus personalidades, perfilamos su trayectoria en la narración, su aparición y, si es el caso, su desaparición. Sus relaciones, con los demás y consigo mismos, esto es, su entorno inmediato y su mundo interior.

Los esquemas narrativos nos ayudan a visualizar mejor los elementos claves de la narración, con la gestación de los conflictos y su posterior resolución. Nos sirven de caldo de cultivo de nuevas interconexiones entre los distintos elementos que se van añadiendo a la historia.

En cuanto a las desventajas que tiene el hecho de trabajar con esquemas narrativos, la principal es que el escritor podría verse sometido a cierta cierta rigidez que encorsetara la inestimable e irrenunciable libertad durante la narración, viéndose obligado y reducido a la labor de narrador de una historia que, poco a poco se va haciendo más ajena que propia.

Yo soy partidario de trabajar en el equilibrio que ofrecen esquemas livianos que no encorseten la historia pero que al mismo tiempo ofrezcan una relación más o menos clara de las metas volantes por las que debe transitar la narración para alcanzar sus objetivos de estructura y de ritmo.

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Esquemas narrativos, ¿son necesarios?

Víctor J. Sanz

¿Cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?

Antes incluso de la pregunta ¿cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?, surgen otras preguntas al autor, ¿es posible evitar la transferencia del yo al texto?, ¿puede uno escribir sin buscarse, de un modo u otro en cada texto, acaso en cada frase?

Otro concepto autobiográfico: "Hombre en el espejo" (© Jesús Cuevas Moreno)
“Hombre en el espejo” (© Jesús Cuevas Moreno)

No existen datos fiables de cuando data la primera vez que se formuló esta pregunta ¿cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?, seguramente se debe a algún periodista que en su día fue innovador, seguramente sus colegas de profesión le miraran con extrañeza cuando la hizo en la rueda de prensa de algún escritor famoso. La pregunta es sencilla pero, como suele ocurrir, no lo es tanto la respuesta, al menos no lo es si se quiere contestar con minuciosidad, ya que se trata de un tema muy largo y profundo.

El escritor autobiográfico y didáctico

Creo que resulta prácticamente imposible desligar al escritor de su obra en tanto que siempre estará presente en ella, no ya en la forma, lo que resulta evidente en la inmensa mayoría de los casos, sino en el fondo. El caso tal vez más evidente es el del poeta, quien ve reflejado en cada sentimiento vertido en un verso. Pero no es menos cierto en el caso de los narradores. En los textos narrativos queda un tanto diluida la esencia del yo escritor, ya que de no aparecer de forma muy evidente en la narración de experiencias, aparecerá a buen seguro en la narración de vivencias deseadas y, en el más liviano de los casos, en la exposición de la resolución del necesario conflicto narrativo, esto es, en la exposición de la resolución de un problema. En este sentido, cada obra no deja de ser un capítulo suelto de un manual de la vida, con la premeditación suficiente como para que solo por eso merezca la pena. Otra cosa será que el lector no consiga entresacar ninguna enseñanza de cada texto. Pues incluso cuando el maestro no es muy bueno enseñando, la enseñanza está ahí y tal vez solo baste con ser buen alumno.

El caracter autobiográfico parece algo inherente al escritor, pero al mismo tiempo parece algo que no puede ser superado por ninguna cualidad que pueda atesorar ningún escritor, sino que más bien forma parte, creo, de los objetivos del escritor.

¿Cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?

Víctor J. Sanz

El escritor y su libreta

<<El escritor y su libreta>>

Si partimos de la base de que la esencia del escritor es interpretar la vida, ya vivida, ya imaginada, ya propia, ya ajena; es más que probable que el escritor, siempre atento a esa realidad, necesite tomar notas en alguna parte, es el escritor y su libreta.

En su libreta, el escritor dejará constancia de un pensamiento fugaz, de una reflexión atrapada al vuelo antes de que sea pasto de la volubilidad. Tomará nota de vistas de la realidad que luego serán ingredientes de la receta de una narración, de un poema, o de una historia en cualquiera de sus formas posibles.

El escritor y su libreta
El escritor y su libreta

La libreta es al escritor como la cámara al fotógrafo. Tomar una instantánea no se se hace de cualquier manera. Si a la dificultad de partida añadimos que las instantáneas del escritor son interpretaciones muy particulares de una realidad que puede ser incluso hasta muy normal, la tarea requiere, como mínimo, de la herramienta “libreta”. Un fotógrafo sin su cámara podrá retener en su memoria lo que ha visto, pero no podrá transmitirlo a los demás como lo haría mediante una fotografía; algo similar ocurre con el escritor, éste puede retener en su memoria lo que ve, lo que piensa de lo que ve, la conclusión a la que llega después del parto de una reflexión provocada por lo que ha visto, oído, tocado, degustado o sentido, pero si no hace una instantánea del momento, en el mismo instante, difícilmente conservará el ingrediente en buen estado. Tan es así, que aunque pueda haber tomado alguna nota al vuelo, hay ocasiones en que, superando ya la barrera de entender nuestro propio garabato, la nota no nos transmite, no conlleva la esencia de lo que la originó. Cuánto no más será así si carecemos de libreta.

Quien dice libreta dice servilleta de cafetería, ticket del supermercado o recibo de la tarjeta de crédito, en ese simpático papel térmico que se autodestruirá segundos antes de que lo vayamos a leer de nuevo, y que nos urge a trasladar la nota a otro sitio cuanto antes.

A mí, en particular, nunca me falta una libreta cerca, es más, me sobran, ningún instante es despreciable, aunque la posterior labor de criba se haga más inabarcable aún. Pero tengo una cosa muy clara, hasta las pepitas de oro más pequeñas, son de oro.

¿Real o virtual?

Aunque en tiempos en los que la tecnología se lo pone fácil a cualquiera y hay opciones dignas de tener en cuenta en la elección de una libreta digital (Evernote, por ejemplo), la libreta tradicional tiene el encanto de lo artesano, el tacto, hasta el olor si procede, y tiene además el encanto de ayudarnos a reconocernos en otras situaciones anteriores que fueron madre de otras tantas notas. Como medida de seguridad añadida, está protegida contra cortes de corriente y contra la temida muerte súbita de las baterías. ¿Cómo perder todos estos encantos de la libreta tradicional?

 

 

El escritor y su libreta

Víctor J. Sanz

¿Por qué no escribes una novela de esto?

¿Qué escritor no ha oído alguna vez esta pregunta?: ¿Por qué no escribes una novela de todo esto?

No todo sirve para escribir una novela
<<No todo sirve para escribir una novela>>

Es realmente sorprendente la frecuencia con que algunos se topan con esta frase en su vida cotidiana. Si el escritor todavía no vive de sus textos, y tiene que trabajar por cuenta ajena en profesiones y vocaciones ajenas o tangenciales, lo oirá con frecuencia en boca de sus compañeros de trabajo. Si el escritor vive de lo que escribe, no le faltará tampoco ocasión de oírlo en entornos y lugares comunes al resto de gente, como la panadería que visita todos los días, o la cafetería donde se toma un respiro lejos de las teclas, o en el taller mecánico o en la peluquería sin ir más lejos.

En realidad, la frase la suelen pronunciar personas ajenas por completo al mundo de la escritura y de la creación y, por lo tanto, no les es exigible que conozcan los rudimentos de la profesión. Tan solo buscan satisfacer algún deseo más o menos íntimo que, por lo visto, no desean que siga siendo tan íntimo. Aunque al final puede que tan solo se trate de un quejido general para que todo el mundo se entere de lo mal que lo están pasando o de lo extraordinaria que les parece su vida.

Los solicitantes de tal tarea ignoran que existen muy pocas personas y aún situaciones con varias personas que, por sí mismas, tengan tantos elementos interesantes como para merecer ser contados en una novela. Evidentemente sí que es posible y hasta probable que muchas de esas personas y situaciones acaben, de una u otra manera reflejadas en una narración; ya en un rasgo, ya en una frase típica o en una observación interesante, ya como física de un personaje, ya como química entre dos.

Algo que también ignoran los solicitantes es que, aunque se llevara al cine su vida, o el extraordinario caso en el que se ven envueltas, difícilmente iba a suscitar el interés de personas fuera de su círculo más íntimo de amistades y familiares, por más de cinco minutos, por muy bien contado que estuviera.

Por otra parte, si el escritor lo es realmente, el personaje o la situación propuesta para novelar, hace ya tiempo que figurará entre sus notas, pues una acentuada capacidad de observación es cualidad común a los escritores.

Una respuesta tan convincente como disuasoria suele ser la de animar a la persona solicitante a que lo haga por sí misma, a que ella misma escriba la novela, entonces, solo entonces tendrá una ligera idea de la tarea que tan inocentemente nos propone.

Pero la técnica definitiva para no verse en el compromiso de explicarle a alguien por qué su vida no va a interesar a nadie es pasar desapercibido, que la gente que te rodea no sepa que eres escritor. ¿Es que no os habéis fijado qué hace la gente con sus amigos informáticos o mecánicos?, ¿queréis pasaros la vida haciendo chapuzas por compromiso?

Nada, nada, discreción. Discreción y paz. Después de todo y, rizando el rizo, puede que lo que la gente se imagine que haga el escritor para ganarse la vida sea más novelable que ninguna otra cosa que nos propongan llevar a un texto.

¿Por qué no escribes una novela de esto?

Víctor J. Sanz